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Muere Rutger Hauer, el célebre replicante de ‘Blade Runner’ a los 75 años

Rutger Hauer en el papel del replicante Roy Batty en Blade Runner

Rutger Hauer en el papel del replicante Roy Batty en Blade Runner

    El actor holandés Rutger Hauer ha fallecido a los 75 años en su casa en Holanda tras una corta enfermedad. Su agente, Steve Kenis, confirmó la noticia y dijo que el funeral se ha celebrado este miércoles.

Natural de Breukelen (Utrecht), Hauer era conocido como el “Paul Newman holandés”. Sus numerosos papeles interpretando a héroes de acción, siniestros villanos y protagonistas de películas románticas le valieron una fama internacional, aunque su interpretación más recordada es la del replicante Roy Batty, por su mónologo conocido como “Lágrimas en la lluvia” al final de Blade Runner, una cinta de culto y un clásico de la ciencia ficción.

    Sus actuaciones más recientes incluyen el personaje del cardenal Roark en Sin City ; el ejecutivo William Earle en la película de Christopher Nolan, Batman Begins, que saca a bolsa la compañía de Industrias Wayne tras la prolongada ausencia de Bruce Wayne; o al rey Niall Brigant en la serie True Blood.

Tras protagonizar la película de fantasía Lady Halcón en 1985, fue orientándose hacia papeles en películas de aventuras y de acción, como Flesh &Blood, Halcones de la noche, el thriller The Hitcher  o la cinta de Gary Sherman, Se busca vivo o muerto.

Asimismo, cultivó otras facetas interpretando a Van Helsing en Dracula 3D  y al vampiro Barlow en una adaptación de la novela de Stephen King Las brujas de Salem en formato miniserie.

Su papel en La leyenda del santo bebedor (1988), de Ermanno Olmi, le llevó a ganar el premio al mejor actor en el Festival Internacional de Seattle. La cinta recibió el premio León de Oro a la mejor película en el Festival de Venecia.

‘Sights of Death’ film photocall, Rome, Italy – 23 Jan 2014

La asociación Rutger Hauer Starfish ha afirmado en un comunicado en su página web que uno de los últimos deseos del actor era que la asociación continuara su actividad caritativa y su lucha contra el VIH. “Con la valiosa ayuda, involucración y dirección de Ineke [su esposa], continuaremos el deseo de Rutger y haremos lo posible para proseguir el inestimable legado de Rutger”, han añadido.

Entre las actuaciones más conocidas del “Paul Newman holandés” destacan Blade Runner, Lady HalconThe Hitcher y Halcones de la noche

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Hauer increasingly turned to action-oriented parts in the ‘80s: He toplined the big-budget fantasy “Ladyhawke” (1985), reteamed with fellow Hollywood transplant Verhoeven in the sword-and-armor epic “Flesh & Blood” (1985), starred as a psychotic killer in “The Hitcher” (1986), and took Steve McQueen’s shotgun-toting bounty hunter role in a modern reboot of the TV Western “Wanted: Dead or Alive” (1986).

His major artistic triumph came in Ermanno Olmi’s Italian production “The Legend of the Holy Drinker” (1988); his sensitive turn as a homeless drunk and petty criminal who finds redemption in Paris carried the feature, which collected the Golden Lion at the Venice Film Festival.

During the ‘90s, Hauer gravitated to more routine roles in American and international productions and played the vampire lord Lothos in the original film version of “Buffy the Vampire Slayer.”

He debuted as a small screen star as Nazi official Albert Speer in the 1982 telefilm adaptation of Speer’s book “Inside the Third Reich.” His most admired TV work came in projects that turned on World War II themes: He received Golden Globe nominations for his performances as the leader of a concentration camp revolt in “Escape From Sobibor” (1987) and an SS officer in the alternate-universe drama “Fatherland” (1994).

Rutger Hauer Dead

     He was born Jan. 23, 1944, in Breukelen, the Netherlands, near Amsterdam. Though both his parents were acting teachers, he took a circuitous route to the craft. He ran away from home at 15 to join the Dutch merchant navy; after returning to Amsterdam in 1962 he briefly studied acting, but exited school again for a stint in the army.

Finally committing himself to the stage, he became a member of the touring experimental troupe Noorder Compagnie, in which he acted, directed and served as costume designer and translator for several years.

His major break came in 1969 when Verhoeven cast him in the title role of “Floris,” an Ivanhoe-like knight who becomes embroiled in court intrigue upon his return from the Crusades. The show proved wildly popular, and Hauer reprised the part in a 1975 revival of the series, “Floris von Rosemund.”

By that time, the steamy, affecting “Turkish Delight” had firmly established him as the Netherlands’ top B.O. attraction. He reunited with Verhoeven and his co-star van de Ven for the period drama “Katie Tippel” (1975); he renewed his collaboration with the director with the World War II saga “Soldier of Orange” (1977) and the bold contemporary drama “Spetters” (1980).

Hauer made an almost immediate and intense impression as Batty in his sophomore American feature “Blade Runner,” an adaptation of Philip K. Dick’s “Do Androids Dream of Electric Sheep?” He wrote his own dialog for the film’s climactic face-off with his adversary Ford. Though the film swiftly fell off screens, it remains a genre landmark today, in no small measure because of Hauer’s electrifying performance.

Olmi’s “The Legend of the Holy Drinker” brought him possibly the best notices of his career, but it failed to attract great attention beyond art-house audiences, and Hauer soon became a familiar and prolific supporting player in a variety of genre pictures, several of which went direct to home video. He shot seven features in 2001 alone.

He was active in social causes as an outspoken sponsor of the environmental organization Greenpeace and the founder the Starfish Association, a non-profit devoted to AIDS awareness.

He is survived by his second wife of 50 years, Ineke ten Cate, and a daughter, actress Aysha Hauer, from his marriage to Heidi Merz.

Rest in peace Rutger Hauer

Hoy es 1984

Entre 1947 y 1948, se publicó en 1949, escribió la ficción distópica 1984. ¿Se equivocó Orwell en el mundo que venía o en la fecha en que se haría realidad?. Alfonso Basallo lo tiene claro, Orwell acertó en lo que llegaría en Gran Hermano, quizás no en como actúa, pero sí en su capacidad de control de nuestras vidas. Si parece que se equivocó en la fecha, la novela se podría haber llamado 2019. Las siete razones de Alfonso para pensar que 1984 ha llegado en 2019:

Siete razones por las que ‘1984’ podría ser 2019 y nosotros sin enterarnos

George Orwell (1903-1950) se refería en su famosa distopía a la dictadura comunista. El escritor sabía de lo que hablaba, él mismo era socialista -pero rabiosamente antiestalinista- y escribió la novela recién terminada la II Guerra Mundial, cuando el Telón de Acero soviético cayó sobre media Europa; y Mao teñía China de rojo.

Lo paradójico es que el terrible futuro que describe se puede aplicar casi al pie de la letra al Occidente democrático de principios del siglo XXI. Hay al menos siete inquietantes paralelismos entre la novela y la realidad actual. Siete razones por las que ‘1984’ podria ser 2019.

<i>1984</i> Comes to Broadway—With Excellent Timing

1.- Porque el Ojo se cuela por las pantallas

La sensación de estar permanentemente vigilados, ficción en ‘1984’, es realidad en 2019. En un ensayo reciente,  1984 and Philosophy. Is Resistance Futile?, de Di Nucci y S. Storrie señalan que al Ojo del Big Brother le sustituyeron la televisión y el video, pero eso era nada comparado con los ordenadores y sobre todo con los smartophones, que sirven para “formar” a los ciudadanos y a la vez para vigilarlos. La invasión de la intimidad, la hipnosis audiovisual, el control de las mentes a través de las pantallas… Todo estaba ya profetizado en la novela de Orwell.

Años antes de Neil Postman (Divertirse hasta morir) o Giovanni Sartori (Homo videns), el escritor inglés dejó dicho: «La televisión y el adelanto técnico que hizo posible recibir y transmitir simultáneamente en el mismo aparato, terminó con la vida privada. Todos los ciudadanos (…) podían ser tenidos durante las veinticuatro horas del día bajo la constante observación de la policía y rodeados sin cesar por la propaganda oficial, mientras que se les cortaba toda comunicación con el mundo exterior».

2.- Porque el Big Data puede convertirse en el Big Brother

El Big Data es un arma de doble filo. Maravilloso crisol de información que puede traducirse en progreso tecnológico y prosperidad económica, pero también en invasión de la intimidad y control totalitario. Lo ha advertido el historiador de moda, el gurú isreaelí Yubal Harari, autor de libros como Sapiens: la tecnología puede favorecer la tiranía (como detalla en un artículo publicado en The Atlantic ).

Sobre todo si el Big Data cae en manos de los poderes públicos. En España, por ejemplo, con la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD), que permitirá a los partidos no sólo mandar propaganda electoral, sino también rastrear datos personales y opiniones  sin el consentimiento del afectado. Los partidos pueden hacerse con una base de datos de ciudadanos, ordenados por la ideología, según sus manifestaciones en internet. Podrán conocer qué pensamos, qué aficiones tenemos… lo más personal.

Todo eso lo prohíbe expresamente la Constitución -nadie puede ser obligado  a declarar sobre su ideología, religión o creencias’… pero ¿a quién le importa la Constitución en la España del golpe secesionista, la negociación con terroristas, o la ley del aborto libre de Zapatero? Lo importante es tenernos controlados a todos, y fichados a todos.

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3.- Porque no quieren que sepamos, ni que pensemos

Estremece comparar los planes educativos y los programas escolares de hoy en día -en realidad de las últimas décadas- con el proyecto adoctrinador de ‘1984’. El objetivo es que no sepan, que no desarrollen un pensamiento lógico. Para ello es clave acabar con las Humanidades y con los libros. En esto coincide la novela de Orwell, con otras distopias, singularmente con la persecución de los lectores y los libros en Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, o en la propia Un mundo feliz, de Aldous Huxley, donde Shakespeare y la Biblia están prohibidos.

“La ignorancia es la fuerza” es uno de los lemas del Partido, porque la ignorancia evita la aparición del pensamiento crítico y la rebelión contra el orden establecido. Esa ignorancia se consigue persiguiendo el conocimiento y la reflexión, y sumergiendo al ciudadano en un incensante fluir de imágenes y sonidos en permanente cambio. De suerte que, al final, a nadie le interesa la lectura. Como le ocurre a Julia «no le interesaba leer. Consideraba los libros como una mercancía, algo así como la mermelada o los cordones para los zapatos».

4.- Porque pretenden reescribir el pasado, con la Ley de Memoria Histórica

“El que no conoce la historia; toda la vida será como un niño” escribió Cicerón. Y eso es precisamente lo que pretende el Ministerio de Verdad, de ‘1984’. De lo que se trata es de reescribir el pasado, cambiando los hechos y difundiendo la mentira. Décadas antes de que el PSOE sacara la Ley de Memoria Histórica, en la novela de Orwell puede leerse esto:  «La mutabilidad del pasado es el eje del Ingsoc [el Partido]. Como quiera que el Partido controla por completo todos los documentos y también la mente de todos sus miembros, resulta que el pasado será lo que el Partido quiera que sea»

O esto otro: «Este proceso de continua alteración no se aplicaba sólo a los periódicos, sino a los libros, revistas, folletos, carteles, programas, películas, bandas sonoras, historietas para niños, fotografías…, es decir, a toda clase de documentación o literatura (…). Diariamente y casi minuto por minuto, el pasado era puesto al día». No hay más que añadir Socialista a Partido, y ya no estamos en la novela ‘1984’ sino en la realidad de 2019.

5.- Porque tenemos Neolengua, una forma de renombrar la realidad y controlar al disidente

Se trata de modificar la lengua para controlar el pensamiento. Se trata de pervertir el lenguaje para dominar el mundo. En esto consiste la neolengua orwelliana. Y es lo que, mutatis mutandis, tenemos ahora ¿Qué otra cosa es, por ejemplo, el llamado lenguaje inclusivo de nuestros días, un forma de retorcer la realidad, para no llamar al pan, pan…?

¿Qué son ciertos eufemismos sino pieles de cordero para disfrazar a lobos como “interrupción voluntaria del embarazo” o “maternidad subrogada”? ¿No es una mentira antropológica y un delirio jurídico eso de “matrimonio homosexual”, como si la posesión del B.O.E. diera al gobernante la capacidad de hacer “círculos cuadrados”?

En eso consiste la tiranía, en reescribir la realidad, renombrar el mundo y ponerlo del revés, borrar la más elemental de las distinciones -varón y mujer-. Usar la neolengua para no dejar piedra sobre piedra. Como se dice textualmente en la novela:  “Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron… sólo existirán en versiones neolingüísticas, no sólo transformados en algo muy diferente, sino convertidos en lo contrario de lo que eran”.

6.- Porque el Estado está empezando a sustituir a la familia

Un rasgo definitorio de los totalitarismos es sustituir al padre por el Partido o el Estado: ocurrió en el comunismo soviético -Stalin se hacía llamar “padrecito”-; en el nazismo, o en el maoismo. Quien educaba -y en muchos casos reeducaba- era el Estado. Y la familia era la gran sospechosa.

Lo mismo ocurre en las distopias literarias: la maternidad es perseguida en Un mundo feliz, de Huxley, en la que los partos son considerados como una obscenidad. En ‘1984’ se pretende reducir las relaciones sexuales a reproducción mecánica, suprimiendo el afecto o el placer, y prohibiendo el enamoramiento. Es lo que les pasa a los protagonistas, Winston y Julia.

El objetivo es deshumanizar el sexo, minar la relación hombre-mujer, dinamitar la familia y ponerla al servicio del Estado. De hecho, en ‘1984’ es típico que los hijos denuncien a sus padres por traición al Partido.

¿Les suena de algo?, ¿no les llama la atención que padre y madre hayan sido sustituidos por progenitor A y progenitor B?, ¿recuerdan el proyecto de ley LGTB de Podemos que amenazaba con retirar la custodia a los padres que se nieguen a que sus hijos menores sean sometidos a tratamientos hormonales de cambio de sexo?

Robyn Baun, Shanntina Moore and Chris Avery star in '1984' presented by the Kavinoky Theatre. (Photo credit: Gene Witkowski)

7.- Porque la ideología de género pretende redefinir la naturaleza humana

Pero ningún totalitarismo hasta la fecha había llegado al extremo de pretender redefinir la naturaleza y demostrar que los hombres son maleables como arcilla. En eso están las leyes LGTB de la mayor parte de los países de Occidente, a través de una maniobra de intoxicación global, orquestada desde Naciones Unidas y la Unión Europea.

Esas leyes vienen a demostrar que no hay naturaleza, que la realidad es un constructo que se puede desmontar como un rompecabezas y se puede reformar a capricho.

En eso, están siguiendo al pie de la letra el guión de la novela de Orwell. “Te imaginas -dice el personaje de O’Brien- que hay algo a lo que se llama naturaleza humana (…) Pero es que somos nosotros los que creamos la naturaleza humana. Los hombres son infinitamente maleables».

¿Qué piensa usted? ¿Ha llegado 1984 con 35 años de retraso? ¿Ha llegado de una forma más peligrosa porque se nota menos su control de lo que plantaba Orwell en su distopía?

How the CIA made Google

Pepita

INSURGE INTELLIGENCE, a new crowd-funded investigative journalism project, breaks the exclusive story of how the United States intelligence community funded, nurtured and incubated Google as part of a drive to dominate the world through control of information. Seed-funded by the NSA and CIA, Google was merely the first among a plethora of private sector start-ups co-opted by US intelligence to retain ‘information superiority.’

The origins of this ingenious strategy trace back to a secret Pentagon-sponsored group, that for the last two decades has functioned as a bridge between the US government and elites across the business, industry, finance, corporate, and media sectors. The group has allowed some of the most powerful special interests in corporate America to systematically circumvent democratic accountability and the rule of law to influence government policies, as well as public opinion in the US and around the world. The results have been catastrophic: NSA mass surveillance…

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El invento del Eje del Mal

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Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre. Isa (Jesús) le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.”

Mateo 8:21-22

¡Qué extraño pasaje! ¿Acaso el profeta Isa no sabía que un muerto no puede enterrar a otro muerto? Pero aquí, obviamente, se está refiriendo a los vivos cuyo espíritu está muerto y, por lo tanto, están más interesados en relacionarse con los difuntos que con la verdadera vida. Por eso, Isa le dice a su discípulo: Abandona las tinieblas, la oscuridad; aléjate de los muertos vivientes y sígueme, pues yo soy el camino, la verdad y la vida. Y esto mismo encontramos en el Qur-an, cuando Allah el Altísimo nos aclara:

… no es sino un Recuerdo y un Qur-an elevado, para advertir a quien esté vivo…

Qur-an 36:69-70

Y solamente al que esté vivo, pues los muertos no pueden oír, no pueden entender, no pueden moverse. Pueden bailar en una discoteca durante toda la noche, pueden hacer surf en algún mar de moda, pueden lanzarse de un puente o en ala delta, pueden pilotar coches de carreras o tirarse en paracaídas, pero no pueden cambiar sus vidas. Los muertos escriben textos académicos para los muertos; textos sin vida, sin guía, sin luz; textos que aumentan el sopor que los mantiene ajenos a la realidad.

Hemos querido escribir algo que remueva la consciencia, que saque al hombre de la somnolencia que lo mantiene postrado ante los entretenimientos que los artífices de esta grotesca comedia le han fabricado. Para ello, hay material suficiente. Cada día, cada hora, cada minuto… encontramos mil razones para reflexionar, para analizar y asombrarnos de lo terriblemente encubridor, falaz e impostor que es el hombre.

En la primera década del siglo XXI nos habíamos acostumbrado a escuchar en los medios de comunicación el término “eje del mal”. Se trataba, probablemente, de un eje imaginario que entrelazaba a varios países soberanos cuyos gobiernos eran internacionalmente reconocidos; con quienes había intercambios económicos, culturales, políticos… incluso se hablaba de alguno de ellos como un fiel aliado de occidente. Pero una mañana otoñal se desplomaron dos torres gemelas en Nueva York, aparentemente a causa de un ataque suicida planeado y ejecutado por una vigorosa organización cuyos miembros, desparramados por todo el planeta, podían llevar a cabo las operaciones más arriesgadas, utilizando la más alta tecnología. El montaje fue preparado con tal desgana que ya a las pocas semanas del trágico derrumbe nadie se creía la historia oficial, a excepción de la mayoría de los musulmanes sunníes que aún hoy siguen convencidos de que el infortunado suceso se debió a la intrépida maniobra de un grupo de montañeros afganos que entre cueva y cueva habían aprendido a pilotar aviones y a burlar las alarmas del ejército americano. Unos se sintieron orgullosos de que hubiesen sido sus correligionarios los que hubieran asestado tan doloroso golpe al corazón de occidente; y otros, quizás la mayoría, se alinearon con el FBI y la CIA para dejar claro de esta forma que Islam es paz, sumisión y que esos grupos incontrolados debían ser puestos en cuarentena; y a todos les pareció que Guantánamo era la mejor opción. Pero lo cierto es que un mes después del atentado, un grupo de especialistas y de científicos norteamericanos presentaban públicamente un CD en el que, a través de filmaciones, análisis, entrevistas y testimonios, se demostraba claramente que el gobierno americano, sirviéndose de ciertos elementos internos y externos, se había auto-atentado, produciendo un escenario apocalíptico con el que poder exigir un cheque en blanco al mundo entero. Cuando en septiembre de 2010, en el discurso de apertura de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, declaraba que es de conocimiento público que el gobierno americano orquestó el atentado del 11 de septiembre de 2001, el único argumento contra tan arriesgada aseveración fue que 33 delegaciones abandonaran la sala, justo lo que harían 33 niños a los que se les acabase de quitar su barra de regaliz.

USA-NATO-Terror

Las cosas habían llegado demasiado lejos y había que organizar un nuevo orden mundial en el que apareciesen dos Islam –uno aceptable para occidente, colaborador y amante de sus valores; siempre con un portavoz en los diálogos inter-religiosos apoyando las resoluciones finales que reforzasen la hermandad islámico-judeo-cristiana alrededor de un mismo dios al que no se podía llamar Allah para no herir susceptibilidades. Mientras los judíos masacraban a los musulmanes palestinos y los ejércitos cristianos invadían medio Oriente Medio, los musulmanes no paraban de aplaudir y de pronunciar panegíricos a sus hermanos “monoteístas”. Para entonces los lobbies judíos ya habían acuñado el término “sionismo” –una especie de saco sin fondo, es decir, trucado, en el que echaban sus desmanes, pues también en el judaísmo había quienes se excedían y se olvidaban de que ante todo Dios es amor.

Al comienzo de las sesiones los obispos cristianos se santiguaban en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; los ulamah sunníes decían que en el Nombre de Allah y los judíos recordaban alguna frase del Talmud, sugerente y esotérica, con la que comenzar sus disertaciones. Frente a este Islam se erigía otro –amenazador, radical y terrorista, inadmisible para occidente, que pasaría a ser el Islam falso, encubridor del mensaje profético que ante todo estratificaba la revelación divina en base a un orden cronológico incuestionable: Judaísmo-Cristianismo… e Islam.

El concepto de terrorismo islámico iba a sufrir consecuentemente alguna que otra matización, de forma que si en un principio los terroristas eran aquellos que utilizaban las armas para apoyar sus argumentos, más tarde recibirían esta misma denominación aquellos que negasen la validez de sus dos hermanas mayores, alegando que desde el tiempo en el que Adam (a.s) se arrepintió de haber comido del árbol prohibido hasta el Profeta Muhammad (s.a.s) no había habido otra religión que el Islam, el Tawhid, el sometimiento al Creador de todos los mundos.

A la tuerca terrorista seguían dándole vueltas y ahora resultaban ser sospechosos de terrorismo los que mostraban reticencias a la hora de asistir a los diálogos inter-religiosos, a los que se dejaban crecer la barba, a los que desdeñaban las modas y, sobre todo, a los que no participaban en los acontecimientos culturales más destacados.

Audacia, siempre audacia –máxima preferida de los judíos, que más tarde adoptarían las logias masónicas para continuar el trabajo de los “arquitectos”. Algo parecido había hecho Nerón, sobrino de Calígula, con los cristianos. ¿Quién habría osado acusar a aquel trovador, siempre ensimismado con el rechinar de su lira, de haber incendiado la capital de su imperio, el símbolo del poder romano? La audacia, también en este caso, fue tan audaz que unos y otros decidieron seguirle la corriente al monarca, pagándolo con sus vidas los cristianos declarados radicales y terroristas por los servicios secretos del emperador.

Todo ello nos hace ver que en torno a ese eje del mal no han dejado de girar países, pueblos, individuos, teorías, religiones, lenguas… que en su momento supusieron una clara confrontación con los audaces poderes investidos de legitimidad divina.

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Durante años, Saddam Hussein era presentado ante los medios de comunicación occidentales como un aliado, como un instrumento de justicia y de civilización. Allí están sus fotos en las que estrecha la mano de Rumsfeld y allí están los noticieros alabando el coraje de los soldados iraquís en su intento de tomar parte del territorio iraní en torno al Golfo Pérsico… hasta que fue ahorcado ante las cámaras de televisión de medio mundo. Resultó que Iraq formaba parte del eje del mal; poseía armas de destrucción masiva y los servicios de inteligencia occidentales disponían de evidencia suficiente para concluir que su objetivo principal eran las capitales europeas. Todo el mundo veía asombrado cómo ese absurdo argumento podía ser esgrimido sin el menor reparo por los líderes occidentales, supuestamente mejor informados que nosotros y con mayor capacidad analítica. Estaba claro que Iraq, que sufría un boicot de años, no tenía armas de destrucción masiva, ni tan siquiera poseía un ejército convencional, pero se trataba, en definitiva, de acabar con el mal. Lo mismo ocurrió con Afganistán, y lo mismo querían que ocurriese con el resto de Oriente Medio. Pero resultó ser Oriente y Medio, y no han tenido más remedio que conformarse con unas guerras en las que han perdido miles de soldados y de las que no han obtenido, sino un devastador desprestigio internacional. De nuevo, fueron los musulmanes sunníes los que consolaron a América y a sus aliados europeos pagando los gastos de estas guerras, sosteniendo sus monedas y estrechando los lazos de amistad y colaboración.

Por otra parte, parece obvio que, si existe un eje del mal, debería existir un eje del bien ya que todo en esta creación funciona por parejas de opuestos. No tendría sentido la luz sin la oscuridad, ni lo masculino sin lo femenino, ni el mal sin el bien. Según la ecuación de los lobbies judíos que operan en occidente y lo dirigen, este eje del bien, luminoso y resplandeciente como una estrella fugaz, atravesaría la tierra uniendo América con Europa y creando una fuerza centrípeta que atraería a Japón, Australia, Canadá y los países árabes del Golfo –un ciclón que iría engullendo a gran parte de África, América del Sur y Asia.

Parecía que el nuevo orden mundial iba a ser definitivo y planetario. Para ello se preparó, con más ganas y profesionalidad que en el caso de las torres gemelas, la primavera árabe –trágico y sangriento eufemismo de un bien orquestado todos-contra-todos. Esta vez no han hecho falta ejércitos extranjeros. Los lobbies judíos están viendo con agrado cómo el escenario de las cruzadas vuelve a repetirse mil años más tarde. Musulmanes contra musulmanes; árabes contra árabes. Sin embargo, la ecuación volvía a dar resultado erróneo, y Siria e Irán impedían que ese eje “del bien” atravesase sus territorios; para colmo de ejes del mal, Iraq se alineaba con sus dos vecinos. Por su parte, Rusia y China adquirían una nueva identidad al oponerse a occidente, apoyando a Siria con su veto y con sus armas. Definitivamente, la ecuación se había descompensado más de la cuenta. El eje “del bien” decide batirse en retirada, y planear otro orden mundial, otra primavera, otra guerra… algo que les haga recobrar el protagonismo.

A nosotros nos parece bien esa visión dualista de dos ejes imaginarios y enfrentados, representando al bien y al mal. Quizás no sea una visión muy original, pues trae reminiscencias del maniqueísmo, pero es, en definitiva, la forma más clara y acertada de presentar la realidad. El dilema que ahora se plantea es saber si ese eje del bien y ese eje del mal que nos han presentado los lobbies judíos, los controladores de occidente, se corresponden con el bien y el mal definido por el Creador del Universo, la única Entidad no aprisionada en el subjetivismo humano.

¿Puede occidente representar el eje del bien después de haber exterminado a cientos de pueblos de América; después de haber borrado las huellas de su conocimiento, de sus culturas, de su arte; después de haberles impuesto sus lenguas; después de haber esclavizado a millones de africanos por el mero hecho de ser negros y haberlos enviado al nuevo mundo para trabajar y morir en sus plantaciones; después de haber organizado dos guerras mundiales, en las que perdieron la vida más de 50 millones de seres humanos; después de haber arrojado un arma de destrucción masiva que segó la vida de 300 mil personas en escasos minutos; después de haber exterminado a los aborígenes de Australia y Nueva Zelanda, arrebatándoles, como en América, sus tierras, su pasado, su historia y sus creencias; después de haber asolado Vietnam, Laos, Camboya y después de haber arrasado sus campos de cultivo; después de haber quemado en hogueras a sus mejores hombres solamente por decir “la tierra se mueve” o por decir “Dios es uno”; después de haber mancillado a la naturaleza envenenando sus aguas, contaminado su aire, exterminando cientos de especies, y llenando los fondos marinos de bidones con material radioactivo?

No pienses que los que se regocijan por el mal que han hecho y les gusta que se les alabe por el bien que no han hecho, están a salvo del castigo. Para ellos habrá un castigo doloroso.

Qur-an 3:188

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¿Puede occidente representar el eje del bien después de haber mentido al mundo, después de haber empañado con mentiras la realidad, ordenando la destrucción sistemática de Irak, acusándole de tener armas de destrucción masiva –3 millones de muertos, cientos de pueblos de los que no ha queda ni un solo vestigio que recuerde que allí hubo una vez un asentamiento humano, tierras de cultivo, árboles frutales, animales de rebaño… Después del robo masivo de documentación histórica, de tablillas milenarias y de restos arqueológicos; después de haber asesinado, lista en mano, a más de 500 sabios iraquís?

Decididamente tendremos que remitirnos al Libro de Allah para dibujar certeramente los dos ejes alrededor de los cuales gira el devenir humano. Lo primero de lo que nos informa el Todopoderoso es que no son iguales ni pueden estar juntos los que conforman ese eje del bien y los que fabrican el del mal:

¿Es que vamos a poner a los que creen y hacen el bien en el mismo lugar que a los que corrompen en la tierra? ¿O a los temerosos en el mismo lugar que a los perversos?

Qur-an 38:28

A continuación, Allah el Altísimo define a los constructores del mal, a quienes llama dhalimun  ظالمون-

¿Y quién es más injusto que quien inventa mentiras sobre Allah o niega la verdad de Sus Signos?

Qur-an 6:21

*

¿Quién es más injusto que el que inventa una mentira sobre Allah para extraviar a la gente sin tener conocimiento?

Qur-an 6:144

Por lo tanto, el mal, la tiranía, la corrupción… no tienen nada que ver con los sistemas políticos; con que haya o no elecciones cada 4 años; con lujosos parlamentos o juntas militares; con monarquías o sultanatos… La verdadera injusticia, el despotismo, es negar los signos de Allah e impedir que se le adore y se establezca Su Ley.

¿Pero quién es más injusto que quien inventa mentiras sobre Allah habiendo sido llamado al Islam?

Qur-an 61:7

La tiranía es, pues, negar el Islam cuando ha sido presentado de forma correcta, comprensible y clara, arguyendo falsedades y fabricando mentiras para desviar a la gente del camino recto.

El mal, como hemos visto en las aleyas anteriores, implica necesariamente corrupción, a la que los malvados llaman “mejorar las cosas en la tierra”.

Cuando se les dice: No corrompáis en la tierra, responden: En verdad que no hacemos sino mejorarla.

Qur-an 2:11

‘Main creator of terrorism is US war on terror, not terrorists’

Norteamérica –donde una mujer es violada cada seis minutos según un estudio realizado por Louise Bloomfield y publicado por la enciclopedia Encarta en 2009, en el que matiza tan dramática cifra afirmando que si todas las mujeres violadas denunciaran su caso el número de violaciones ascendería a una por minuto– suele organizar congresos sobre el medio ambiente para exigir que cese la caza del tigre en África e India; que se controlen las emisiones de dióxido de carbono en Madagascar y el uso de sprays en Burkina Faso, ya que son estos elementos los causantes del continuo deterioro que sufre la biosfera y no las industrias químicas, petroleras, las centrales nucleares y los centros de experimentación de armamento biológico de los países más avanzados.

También hace congresos con el fin de civilizar a las naciones del tercer mundo y darles las claves para construir una sociedad armónica, a pesar de que en el año 2000 casi un millón y medio de niños norteamericanos nacieron fuera del matrimonio, y sólo un 50% de menores vive con ambos padres; a pesar de que el 20% de niños en ese mismo año vivía en la pobreza y un millón había sido acogido en hospicios.

América en particular y occidente en general sufren al ver esas familias musulmanas sin barrigas, estructuradas bajo la autoridad y guía del padre, educadas en elevados valores morales por las madres; familias numerosas en las que los hermanos mayores asumen plena responsabilidad sobre sus hermanos menores. Sufren al ver que no hay divorcio, ni SIDA, ni delincuencia, ni prostitución, ni drogas… todo ello símbolo del precio que los países avanzados han pagado para ser “libres” y caminar por la interminable pista del progreso. Quizás estas familias no han visto las aleccionadoras películas en las que Hollywood y la filmografía europea muestran lo exultante que resulta el divorcio, el adulterio, la prostitución; la profunda implicación filosófica del suicidio. Sufren ante la satisfacción del creyente y le dicen: “¿Qué escrúpulo os atenaza el corazón y os impide probar lo prohibido? ¿Quién os ha dicho que habrá resurrección y después juicio? ¿Qué os pasa que os gusta tanto la virtud?” Así habla occidente, y así hablan los malvados en el Qur-an:

Pero la única respuesta de su gente fue decir: ¡Expulsadlos de vuestra ciudad, en verdad que son gente que se purifica!

Qur-an 7:82

La purificación, la virtud es presentada como abominación, como lo que impide al hombre ser libre, ser él mismo, realizarse. Así hablaba la gente del Profeta Lut, y así hablan los occidentales, pero la Palabra de Allah sesga cualquier argumento al respecto:

¿Vais a los hombres con deseo en vez de a las mujeres? Realmente sois una gente transgresora.

Qur-an 7:81

Occidente no está de acuerdo con Allah el Altísimo. Para ellos, la homosexualidad no es una transgresión, sino un acto de voluntad libre y, por lo tanto, superior a la heterosexualidad que simplemente sigue el “instinto” animal que hay en el hombre. Occidente les permite casarse y adoptar hijos, a pesar de que el patrón universal que ellos mismos han observado en la célula indica que no puede haber reproducción si no hay unión de dos elementos sexualmente distintos. Un óvulo femenino no puede fecundar a otro óvulo femenino; ni un espermatozoide puede fecundar a otro espermatozoide. Desde la célula hasta el hombre impera la heterosexualidad como el principio básico de la vida.

Resulta difícil imaginar el bien sin los adornos de la generosidad, de la magnanimidad, de la compasión, de la misericordia, de la humildad. ¿Pueden entonces representar ese eje del bien quienes no han dejado, desde hace decenios, de decretar embargos contra naciones soberanas, impidiendo que terceros países puedan elegir entre implantar esa misma medida o mantener con ellos relaciones comerciales? ¿Pueden representar el eje del bien quienes han utilizado las poblaciones civiles en zonas de “conflicto” como conejillos de indias para probar la efectividad de su nuevo armamento, de su napalm, de su fósforo blanco…?

De sobras es conocido el clic psicológico por el cual una sociedad acusa a sus enemigos de los males que ella misma adolece, de sus propias faltas y crímenes. Los franceses solían escribir en las paredes del metro parisién “les sales árabes” –sucios árabes, cuando todo el mundo sabe la exquisita limpieza de este pueblo, del que ha surgido una de las pocas aristocracias con las que cuenta la humanidad, como muy bien señaló Nietzsche en Genealogía de la moral. Al mismo tiempo, todas las estadísticas que se han realizado sobre la higiene en Europa han confirmado, indefectiblemente, que los franceses muestran una cierta reticencia a la hora de relacionarse con el agua, sustituyéndola por la colonia y el perfume: perfume sobre sudor, sudor sobre perfume, hasta que los viajes mañaneros en metro resultan insoportables.

No puede haber bondad donde hay encubrimiento. Occidente ha prohibido la verdad desde el comienzo de su existencia como entidad independiente; ha basado su epistemología en la superstición chamánica, y en la negación del “otro”, al que ha acusado sistemáticamente de bárbaro y terrorista. Las banderas de su cultura no han hecho otra cosa que tratar de cubrir una inquietante imagen que desde la noche de los tiempos no ha dejado de aproximarse e insinuarse en el más lejano horizonte. Hoy, esa imagen es nítida como la luz del sol y sigue avanzando. Las balas la atraviesan sin dañarla ni deformarla y ello tiene enloquecido al eje del mal. No saben qué estrategia seguir, que rayo lanzarle para destruirla. Esta imagen consta de 4 elementos íntimamente relacionados: la Lengua Árabe, el Qur-an, Muhammad (s.a.s) y la Qiblah.

Todas las lenguas antiguas, originarias de otras lenguas, han desaparecido o han quedado relegadas a materia de estudio erudito; sólo el árabe se mantiene como lengua viva hablada, leída y escrita por millones de personas en todo el mundo. Hasta tal punto conserva su contemporaneidad que cualquier árabe de hoy puede leer sin dificultad textos escritos hace 1500 años, como es el caso del Qur-an, de los dichos del Profeta (s.a.s) y otros escritos. Cientos de universidades en los cinco continentes ofrecen estudios de licenciatura de lengua árabe.

Tras un prolongado desarrollo de la crítica histórica que comenzara Ibn Haldún en el siglo XIV, no ha quedado un solo libro cuya autenticidad pueda ser demostrada sin ningún tipo de ambages. En la mayoría de los casos no se tiene el original, ni se sabe a ciencia cierta quién lo escribió, o ya no se habla la lengua en la que nos han llegado las versiones posteriores. Únicamente el Qur-an reúne todas las exigencias de la transmisión –se memorizó al tiempo que se transcribía lo que era revelado en una lengua hablada ininterrumpidamente hasta nuestros días, sin que haya habido un solo día o mes o año en el que el texto haya desaparecido permitiendo así su manipulación. La veracidad y exactitud de su contenido histórico, científico, moral y transcendental no hacen, sino afirmarse con el paso del tiempo.

Nadie conoce de su propio padre, hermano, amigo o personaje histórico, lo que se conoce del Profeta Muhammad (s.a.s). Se tienen noticias de los más íntimos detalles de su vida, sus reacciones ante centenares de circunstancias registradas en decenas de miles de dichos. Su actualidad se hace cada vez más patente; su figura más presente; su inigualable personalidad está eclipsando al resto de héroes, inventados o mitificados.

En la fitrah del hombre está la tendencia a buscar el “centro”, a dirigir su mirada al punto físico del que emana la revelación y la guía; al punto del que ha surgido la sabiduría y es origen de las sociedades humanas. Su conocimiento se perdió hace mucho tiempo, y el hombre andaba aturdido mirando a derecha e izquierda sin lograr el equilibrio, sin entender su posición existencial… hasta que fue de nuevo revelado al Profeta Muhammad (s.a.s). Se le dio la qiblah, la dirección correcta a ese centro original -la Ka’bah, la Casa de Allah en la Tierra, erigida en el Valle de Bakkah.

No puede haber otro eje del bien. Estos cuatro elementos constituyen la herencia humana en su última forma. Es el aliento profético; la verdad y la advertencia con las que Allah el Altísimo ha construido el eje de la rectitud:

Por el tiempo; en verdad que el hombre está en pérdida, excepto aquellos que creen y hacen el bien, se encomiendan seguir la verdad y se encomiendan resistir al mal.

Qur-an 103:1-3

   Stop discussing about the roots of terrorism, stop discussing our policies in the Middle East (and all the Third World, but those are anyway not discussed long ago), stop protesting the curtailing of civic liberties or the uncontrolled activities of the secret services, stop any self-critique in the West.

Now it is time for war. We are already at war. War against Islamists, if not against Islam itself. And we have to win this war. It is not the right time to discuss about freedoms and principles. It is time to fight. You want to demonstrate against policies leading to climatic change, like it happened recently in Paris? It is forbidden. Of course you have the right. It would be better to let governments take care of the survival of the planet. But if you insist, ok, you may demonstrate. But please, wait until the fight with terror is over!

But, of course, the war on terror will never end, it is not even meant to end. Except if we do something serious to uproot its causes.

This is the political atmosphere in Europe, in the aftermath of the terror attacks which made Brussels live, for one day, what half of the Middle East is living through most of the time, without provoking any … excessive emotion. But it is different when the unfortunate victims are Western Europeans!

A European September 11th?

What is happening now in the European political landscape is very much reminiscent of what has happened in the US after the 9.11 attacks. Let us hope it will not have the same results.

The refugees, you said? They are already classified bu some as the Enemy No1, they are not even refugees. Forget about big international banks and other financial institutions, which dominate European Union, European governments and all the “globalization” structures. Forget about NATO, USA and Neoconservatives, who control, as never before, much of Europe and who are threatening with war Russia and, indirectly, China.

After all, it seems more promising and safe for European politicians to invest in “war with Islam”, than to find the courage needed to defy the real Masters of Globalization!

As far as it concerns refugees themselves, even before the terror attacks in Brussels, the shifting of the tone was evident. Ok, it is tragic, it was said. But, after all, it is not our problem. Our problem is to defend ourselves. A member of Parliament, in a central European country, went as far as to describe refugees as “Neanderthal men”. He seems convinced that Homo Sapiens, like we call ourselves, is really better than the Neanderthal Man. Personally, I have strong doubts about the idea, especially every time I watch evening TV news.

Many European politicians and media are adopting now, with fifteen years of delay, the political discourse which prevailed in the United States after September 11th. “Forgetting”, in the same time, the direct, causal link between US political discourse after 9.11 and the terrorist attacks in Brussels! They know that Europeans are deeply dissatisfied with their lives. They “bomb” now their minds with chaotic, disorganizing signals, about refugees and terrorism, probably hoping to exploit the confusion they themselves create and the deep emotional shock after the attacks.

Erasing main Arab countries

Fifteen years ago, on the aftermath of 9.11, Bush and the neoconservatives behind (and inside!) him and his government launched the so-called “war on terror”. The armed forces of USA and Britain, then of NATO, and, under Sarkozy, also the French forces, or their friendly countries in the Middle East and local proxies, have completely destroyed Iraq, Libya, Syria, Yemen. The situation in Afghanistan remains, 15 years after, absolutely disastrous. Not to speak about Bahrain, Egypt or the destabilization of a large part of sub-saharian Africa, as a result of the attack against Libya orchestrated by Nicolas Sarkozy.

It was only because of the strong resistance by Presidents Obama and Putin (and also because of the opposition of a part of US and Israeli defense and services establishment, conscious of the extremely dangerous character of the neoconservative project), that a war with Iran was averted. Such a war could potentially lead to the first use of “tactical” nukes after Hiroshima and Nagashaki, because it was clear from the very beginning that western conventional forces had not the possibility to overcome Iranian defense and, especially, destroy underground bunkers.

The “campaign against terror” and “the axis of evil” in the Middle East has not many precedents in the history of imperialism and colonialism. It was not a war of conquest or control, like the ones we knew. It was a war of deliberate destruction reflecting a strategy of Chaos. It is not strange that it has provoked terror in Paris, Brussels or elsewhere. What is rather strange is that it has not provoked much more terror and that seems to vindicate the “theorists of conspiracies”. It has done nothing to stop development of terrorism and extreme Islamism. It has greatly helped them.

Behind terrorism

There is something even more deeply astonishing about what is happening. If you examine more closely the facts, you will often discover the footprint of the same forces behind both terror and anti-terror, behind both the refugee flows and reactions to them!

Take for example ISIS. We have a lot of indications, sometimes even proofs, that it was created and supported with the help of western, Israeli and the secret services of Sunni, pro-western Middle Eastern countries. Even Iraqi Kurds seem to have somehow cooperated in this project, at least in the beginning (they have denied it, but, according to some publications they “took” full control of Kirkuk, “in exchange” for Mosul). Now we can argue if all of them anticipated or not, from the very beginning, where this would lead. What we have to exclude in any case, is that these forces, which helped, funded and cooperated closely with ISIS, have no information on its operational planning. Did they do anything to deter terrorism?

By the way the fact that Sunnis resisting, very bravely, US agression in Iraq, have finally acquired a “leadership” in the form of ISIS, may be considered one of the biggest triumphs of colonialism. The only comparable situations were probably in the Soviet Union, when the leader of “world communism” became fun of Reagan and Thatcher, believing they would help him reform his country (!) or in Greece, with a party supposedly of the “radical left”, accepting and trying to apply an economic policy that even serious neoliberals would consider an aberration. There is no more full victory than to be able to shape your own adversaries!

Preparing post-liberal order

Now, many European politicians and commentators are behaving like new-born babies, who opened their eyes last Monday and see around them people exploding themselves and millions of refugees wondering around. They don’t know anything about what was done in the Middle East, but they are ready to go to war with Islam (and also Russia or China if they are ordered to do it). They are also ready to support any authoritarian measure in Europe, in order to “fight against terrorism”. We know since a long time, that such measures probably will be needed for very different reasons than fight against terrorism, like imposing much more draconian economic and social policies in Western Europe and USA or wage war against Russia or China. But to impose such measures, they need a serious pretext and a new ideology.

This totalitarian “Globalization Empire”, emerging from the collapse of the USSR, from the Maasricht Treaty, the Wasington consensus etc., is still defending the (neo)liberal post – Cold War new order. But, its motivation is not ideological. They are not bound by any ideology, their aim is just to keep and enlarge their power. They know they have to prepare from now their post-liberal options, if the liberal ones cannot fulfill the “mission”.

It is like Churchill and the vice President of USA during the 2nd World War. They were fighting against Germany, they were fully collaborating with Soviet Russia, but, in the same time, they were fighting in such a way as to make possible a third world war against their ally immediately after. Unable to go on with a “hot”, they launched finally a “cold” war against Moscow, their yesterday’s ally.

The fact that somebody is profiting from a crime is not a proof that he has commited it or that he helped somebody else to commit it, by acts or omissions. Still, no policeman would be considered serious, if he did not begin the investigation of any crime by putting the question “who profits?”

Counter-terrorism officials and politicians would be better advised to look more closely behind the “international relations” of groups like ISIS. I am not sure they will like what they will find there. But if they don’t do it, we are probably not far away from a chemical or other unconventional attack in a European city.

‘Main creator of terrorism is US war on terror, not terrorists’


 

Pretorianos

Pretorianos, la oscura fuerza detrás del trono de los césares

Los pretorianos del Louvre.

   Pocas unidades militares arrastran tan mala fama como los pretorianos, la guardia de los  emperadores de Roma, su privilegiada (cobraban mucho más que los legionarios y servían menos tiempo) y a menudo petulante escolta. El cuerpo, que también acompañaba en campaña al emperador, entrando en combate como soldados, tuvo múltiples funciones incluyendo las de policía secreta, espionaje y operaciones clandestinas (como asesinar a enemigos del Estado). Fue precursor de las unidades de élite y de los guardaespaldas de los líderes modernos, influyó en contingentes como la Guardia Suiza, la Guardia Imperial de Napoleón o las SS, y su eco llega hasta La Guerra de las Galaxias, en cuya nueva entrega, Los últimos Jedi, el malvado líder supremo cuenta con una guardia personal inspirada directamente en ellos (aunque armada con espadas y lanzas láser en lugar de gladios y pilums).

La guardia pretoriana de 'Gladiator'.

A lo largo de sus tres siglos de historia, las misiones a las que tuvieron que hacer frente los pretorianos fueron extremadamente variadas; la función principal de la Guardia Pretoriana fue la protección, a todos los niveles, de la persona del emperador allí donde este se encontrara, ya fuera actuando permanentemente como su escolta y guardia personal en el palatino y demás residencias imperiales o como última línea de defensa en el combate. Como únicas tropas armadas  acantonadas en la capital del Imperio también se les encomendó el mantenimiento y, en su caso, restablecimiento del orden allí donde fuera necesario. Y por último, como cuerpo de élite del ejército romano, actuaron como unidad de combate de élite en el campo de batalla, acompañando bien al propio emperador, a algún príncipe de la casa imperial o al jefe inmediato de la Guardia, el Prefecto del Pretorio.

Así, la Guardia Pretoriana se conformaría como una de las piezas clave en la historia imperial romana y  como uno de los actores principales en la vida del imperio a nivel político, cometido muy alejado de las funciones para las que fue creada. Poco a poco irá cobrando especial relevancia tanto por su cercanía a la figura del emperador como por su acantonamiento como única fuerza militar armada en la capital imperial. Conscientes de su poder, no fueron pocas las ocasiones en que los pretorianos utilizaron su posición e influencia para dirigir y aprovecharse, de paso, de los cambios políticos en la cabeza del estado. Los pretorianos se consagrarían así como uno de los pilares fundamentales del régimen imperial prácticamente desde su creación, en tiempos de Augusto, hasta su desmantelamiento llevado a cabo por el emperador Majencio.

La idea de crear un cuerpo de élite y de confianza no será una innovación del régimen imperial, sino bien al contrario, podemos rastrearla con claridad ya durante el periodo, cuando varios magistrados y patricios especialmente adinerados, quizá basándose en los tradicionales sistemas de cohortes clientelares que habían utilizado figuras tan destacadas como Publio Cornelio Escipión, optaron por formar este tipo de unidades para su protección personal. La denominada “compañía de los amigos” creada por Escipión precisamente para su protección personal cuando se le encargó acabar con la enconada resistencia numantina, estaba formada por 500 clientes escogidos por sus dotes y su amistad con la figura a la que debían proteger durante la campaña, convirtiéndose de esta forma en su escolta personal. Debido a que acampaban junto a la tienda del Pretorio, lugar de los campamentos romanos en el que se alzaba la tienda del comandante en jefe, recibieron el nombre de Guardia Pretoriana y, aunque tras dicha campaña la unidad fue disuelta, desde entonces prácticamente todos los comandantes romanos durante el periodo republicano, hicieron uso de unidades especiales entre cuyas funciones también se encontraba la de su protección y a las cuales se denominaba extraordinarii, siendo sus miembros seleccionados de entre el resto de unidades del ejército.

Los pretorianos desplegados en campaña, según la reconstrucción de un juego de ordenador.

La creación y utilización de una unidad militar especialmente adiestrada para su servicio en determinadas campañas también fue previa a Augusto, refiriéndose Salustio por vez primera en los textos a una cohorte como “pretoriana” al relatarnos que el Propretor Petreio contaba con una unidad así llamada y que actuaba como guardaespaldas cuando se enfrentó a Catilina. Julio César encargará su propia seguridad a una unidad de soldados hispanos unidos a él mediante el famoso vínculo de la fides (con toda seguridad habría sido mucho más difícil de acometer su asesinato si no hubiera disuelto previamente esta escolta). Marco Antonio y Octavio contaban con aproximadamente 16 cohortes pretorianas cada uno,unos 8.000 soldados, durante la guerra civil, pero estas unidades no se institucionalizaron oficial y permanentemente como guardia personal de cada una de las figuras que ocuparían el cargo de Imperator hasta época de Augusto que, en año 13 a.C. mediante una reforma militar en la que desmovilizó la mayor parte del gigantesco ejército que había actuado en las guerras civiles, formó y reglamentó oficialmente la Guardia Pretoriana como unidad especial militar cuya función era la protección de la Familia Imperial tanto dentro como fuera de la propia Roma. En virtud de las reformas de Augusto, el ejército romano en su conjunto quedó reducido a treinta legiones y las cohortes pretorianas a solo nueve. No se sabe con certeza cuántos soldados formaban inicialmente cada cohorte pretoriana pero se cree que serían unos 500 como sucede en el caso de las cohortes legionarias, aunque finalmente se permitió que alcanzaran los 1.000 efectivos. De las nueve cohortes, solo tres fueron acantonadas cerca de Roma, mientras que el resto se repartió por el resto de la Península Itálica, completándose todas ellas con un reducido contingente de caballería, conocidos como la turmae, de treinta hombres.

Como aun en época de Augusto estaba prohibido que tropas romanas armadas permanecieran dentro del pomerium, el recinto sagrado de la ciudad, los componentes de la Guardia Pretoriana debían vestir de paisano, sin ninguna ostentación de su condición militar, salvo quizá por llevar las caligae o sandalias militares que generalmente solo usaban los soldados, pero con el gladius dispuesto y oculto bajo los pliegues de la toga de ciudadano tal como apuntan Marcial o Tácito. Arriba, el emperador Claudio conversa con el Prefecto del Pretorio, escoltados por un guardia pretoriano

El mando de la Guardia se institucionalizó de forma colegiada en dos miembros del orden ecuestre con el título de Prefectos del Pretorio,de nombramiento exclusivo por el emperador ya que se trataba de una unidad destinada a su salvaguarda personal. Estar cerca de la fuente de la que emana el poder, siempre tiene sus ventajas; sus miembros solo estaban obligados a permanecer doce años de servicio, frente a los dieciséis de los legionarios, cumplidos los cuales recibían una cuantiosa recompensa en dinero, también muy superior a la de cualquier legionario. Además gozaban del privilegio de poder cumplir la mayor parte del servicio en la capital,  mientras que el resto de las legiones estaban diseminadas por todo el imperio y en su mayoría se encontraban en lugares fronterizos o problemáticos. La mayoría de los integrantes de esta primera Guardia asentados en la ciudad se dedicaban a patrullar el palacio y los edificios más importantes, recibiendo el tribuno de la cohorte de guardia cada día a la hora octava, el santo y seña por boca del propio Augusto para garantizar su seguridad. Pero como aun en época de Augusto estaba prohibido que tropas romanas armadas permanecieran dentro del pomerium, el recinto sagrado de la ciudad, los componentes de la Guardia Pretoriana debían vestir de paisano, sin ninguna ostentación de su condición militar, salvo quizá por llevar las caligae o sandalias militares que generalmente solo usaban los soldados, pero con el gladius dispuesto y oculto bajo los pliegues de la toga de ciudadano tal como apuntan Marcial o Tácito.

Apenas contamos con datos sobre la Guardia Pretoriana en la época inmediatamente posterior a su formación, quizá relacionándose ello con que el propio Augusto no quiso que cobraran protagonismo. Esta escasez de información se verá en parte paliada ya en época de Tiberio, cuando sabemos que lo apoyaron durante la conjura del Prefecto del Pretorio Sejano, siendo recompensados por ello tras la muerte de su jefe, y enviados junto a Germánico y Druso para ayudar en la contención de los motines de las legiones de Germania y Panonia. Pero no será precisamente la lealtad una de las virtudes principales de la Guardia a lo largo de su historia y no tardarían en demostrarlo ya en el 37 d.C. cuando el Prefecto del Pretorio Quinto Sutorio Macro ayudo a Calígula a acceder al poder, pero tan solo cuatro años después tal fue el disgusto que provocó en un tribuno pretoriano, llamado Casio Chaerea, del que se había mofado sin piedad y en diversas ocasiones a causa de su voz chillona, que fue asesinado por oficiales de la Guardia liderados por aquel siendo esta la primera vez que ésta tomaba parte en una acción política. Los germani corpores custodes emprendieron la búsqueda de los asesinos, mientras el Senado discutía la restauración de la República; pero cuando los pretorianos saqueaban el palacio, encontraron a Claudio, tío de Calígula, escondido tras una cortina y necesitados de un emperador para asegurarse su propia existencia, lo llevaron al campamento pretoriano y lo proclamaron emperador, viéndose obligado el Senado a aceptar el golpe. Claudio recompensó a la Guardia con una gratificación generosa de cinco años de sueldo, y parece ser que estos acompañaron al emperador en el año 43 d.C. durante su invasión de Britania.

Claudio será envenenado por su esposa Agripina y por su hijastro Nerón en el año 54 d.C., conspiración de la que Flavio Josefo hace partícipe a la Guardia que estaría de parte de Nerón. Su mano derecha en la prefectura fue Sexto Afranio Burro, quien ejerció una enorme influencia sobre el emperador y se encargó de llevar a cabo numerosos de los crímenes dictados por este; pero tras su muerte el control del emperador sobre la Guardia se resintió cuando estos actos, matricidio incluido, fueron conocidos por los oficiales conservadores de la Guardia, formando parte de la conspiración liderada por el senador Calpurnio Pisón del año 65 d.C. uno de sus sucesores en el cargo.

Masacre de los germanos de Caligula tras su asesinato

El otro prefecto, Tigelino, dirigió las fuerzas que aplastaron la conspiración, recibiendo cada hombre de la Guardia una gratificación de 500 denarios. A pesar de ello, tres años más tarde, Ninfidio Sabino, nuevo compañero de Tigelino, logró que la Guardia abandonara a Nerón en favor del pretendiente Galba prometiendo la astronómica suma de 7.500 denarios por hombre, a cambio de su lealtad. Cuando aquel accedió finalmente al poder se negó a pagar lo acordado y se deshizo de Sabino por miedo a que le arrebatara el trono al considerarle como un supuesto hijo de Calígula.

El impago de Galba permitió a su rival Otón sobornar a 30 speculatores de la Guardia para que lo proclamaran emperador y a pesar de oposición de la cohorte de servicio en palacio, Otón consiguió imponerse al resto de la Guardia. Como resultado de si tacañería, Galba fue linchado el 15 de enero del año 69 d.C.

En el Año de los Cuatro Emperadores, los pretorianos estuvieron implicados en una gran campaña por primera vez en un siglo de existencia. Cuando el gobernador de la Baja Alemania, Aulo Vitelio, fue proclamado emperador por las legiones del Rin compuestas por veteranos de las Guerras germánicas (como la legio I Germanica y la XXI Rapax), este decidió marchar hacia Roma, ante lo cual Otón, apoyado por los pretorianos y las tropas del Danubio, bloqueó rápidamente su avance en Bedriacum, cerca de Cremona, pero fue derrotado, en parte por culpa de la indisciplina de la Guardia. Antes que provocar más derramamientos de sangre, o quizás antes que morir linchado, Otón se suicidó el 16 de abril del año 69 d.C. Vitelio se vengó de los pretorianos, ejecutando a sus centuriones y deshaciendo las cohortes existentes; después creó 16 cohortes nuevas, de 1.000 hombres cada una, reclutados entre los legionarios y auxiliares de su propio ejército. Pero los pretorianos despedidos se convirtieron en la espina dorsal del ejército de un nuevo pretendiente al trono, llamado Tito Flavio Vespasiano, al que también apoyaron los ejércitos del Este. Tras una terrible segunda batalla en Bedriacum, las fuerzas de Vespasiano sitiaron Roma y, guiadas por los antiguos pretorianos de Otón, atacaron el Castra Praetoria. Vitelio fue muerto el 20 de diciembre del año 69 d.C.113,terminando así la Guerra Civil.

Equites Singulares Augusti

La nueva dinastía Flavia trajo consigo la reducción de las cohortes pretorianas a nueve y la reconstrucción del Castra,siendo Tito, hijo y heredero del nuevo emperador Vespasiano, nombrado Prefecto del Pretorio y permaneciendo los pretorianos leales a la dinastía. No sería hasta época de Domiciano que el número de cohortes se estableció de nuevo en diez, actuando en este periodo los pretorianos en campañas militares como en Germania y en el Danubio contra los dacios. Domiciano sería asesinado en el año 96 d.C. pero la implicación de la Guardia en este hecho no está clara ya que recién acaecida su muerte e incluso durante el reinado de Nerva siempre pidieron que se le deificara y ajusticiara a los conspiradores, a lo cual el nuevo emperador se negó. Los recelos que en la confianza de Nerva hacia los Prefectos del Pretorio suscitaron estas peticiones hicieron que destituyera a Petronio Segundo de su cargo a favor de Casperio Eliano, pero sería este mismo quien a la postre encabezaría una revuelta en la que los pretorianos tomaron a Nerva como rehén para obligarle a castigar a los conspiradores e incluso a firmar un documento en el que se elogiaba la actitud de los pretorianos. El incidente no fue a más pero la autoridad de Nerva había quedado en entredicho y Trajano, gobernador de la Alta Germania, no tardaría en ocupar su lugar tras ser nombrado por este como su hijo adoptivo por Nerva;a su muerte en el año 98 d.C., Trajano no tardó en castigar a los pretorianos que habían participado en la revuelta contra su predecesor y como parte de su venganza redujo a la mitad el tradicional donativo que cada emperador les entregaba al ascender al trono. Dejó pasar tiempo antes de volver a Roma, acompañado posiblemente por la unidad recién formada que se encargaría de su custodia personal (junto con los speculatores), los llamados Équites Singulares Augusti, soldados de caballería cuidadosamente seleccionados de las tropas auxiliares de las provincias, en especial de las del Rin y el Danubio, que tomaron como modelo a las unidades de soldados seleccionados individualmente (singulares) que servían de escolta a los gobernadores provinciales. Del mismo modo, planeó tratar el problema con los dacios mediante una gran campaña en la que la Guardia jugaría un importante papel y aprendería a ser leal a su nuevo dueño; participando estos también en la guerra de los Partos (113-117 d.C.) y siendo reconocidos sus méritos al ser incluidos en los relieves de la Columna de Trajano y en el Gran Friso de Trajano.

El gusto de los emperadores posteriores por su participación personal en las campañas militares desde finales del siglo I d.C. hasta principios del II d.C. hizo que el papel militar de la Guardia como tropa de elite se incrementara. Así, los pretorianos acompañaron a Lucio Vero en la campaña oriental (162-166 d.C.), y a Marco Aurelio en la del norte, entre los años 169-175 y 178-180 d.C., durante lo cual dos prefectos murieron, conmemorándose los éxitos de la Guardia en la columna de Marco Aurelio. Tras la muerte de Helvio Pertinax (193 d.C.), los pretorianos organizaron una subasta por la púrpura imperial entre los hombres más ricos de Roma, celebrada en el interior de su campamento. El ganador sería el senador Didio Juliano que pagaría la astronímica suma de 25.000 sestercios a cada soldado de la Guardia por su apoyo. Sin embargo, al mismo tiempo los ejércitos del Danubio habían elegido como emperador al gobernador de Panonia Superior llamado Lucio Septimio Severo, que sitió Roma y prometió el perdón a los pretorianos si le entregaban a los asesinos de Pertinax, organizando un banquete en su campamento al que fueron invitados y una vez allí los desarmó. Tras ello se deshizo de los soldados pretorianos y los sustituyó por tropas leales procedentes de Panonia que desde ese momento pasaron a conformar la Guardia y que más tarde combatirían con distinción contra su rival Clodio Albino en la batalla de Lyon en el año 197 d.C. y acompañaría a Severo tanto al Este desde el año 197 al 202 d.C., como a Britania desde el 208, hasta el 211 d.C., año de su muerte en York. Parecía que los pretorianos serían leales a la nueva dinastía pero cuando Caracalla, hijo de Severo, asesinó a su hermano Geta al poco tiempo de que pasara a ocupar el trono, éste perdió el favor de la Guardia, siendo mandado asesinar por Macrino su Prefecto del Pretorio cuando en el 217 d.C. se encontraba en la campaña del Este. Macrino ocupó el trono pero solo pudo mantenerlo durante un año, que fue lo que tardó en sucumbir ante las tropas de Heliogábalo, sobrino-nieto de la mujer de Severo, Julia Domna.

Macrino había enviado al exilio en Siria a la familia de Caracalla,pero tras sobornar a las tropas romanas allí asentadas éstas lo proclamaron emperador. Macrino envió a la región al Prefecto del Pretorio Ulpio Juliano para acabar con la rebelión, pero una vez allí sus soldados se pasaron al bando de Heliogábalo y la cabeza del Prefecto fue enviada al emperador. Pronto los pretorianos y gran parte de los legionarios se arrepintieron de su decisión y parte de culpa la tuvo el hecho de que intentara imponer en la capital el culto oriental al dios El-Gabal como principal deidad del panteón romano, que se casara con una virgen vestal y que construyera un lujoso templo a este nuevo dios en una ladera del Palatino, recibiendo la construcción el nombre de Eliogabalium. La Guardia dio su apoyo a su primo, Severo Alejandro, aun cuando contaba solo con trece años de edad en el 222 d.C. y acometió el asesinato tanto de Heliogábalo como de su madre. Consciente de que el nuevo emperador no podía controlar al Prefecto y de que su vida estaba en sus manos, éste se hizo cargo de la administración general y designó a juristas para ocupar el puesto134, como Papimiano, que ocupó la prefectura desde el año 203 d.C. hasta que fue depuesto y ejecutado a la llegada de Caracalla al poder.

Con la muerte de Alejandro en el año 235 d.C. y el fin de la dinastía Severa, el Imperio entró en una fase de anarquía, aumentó la presión de los bárbaros en las fronteras, y uno tras otro, los generales romanos emplearon sus tropas para tomar el trono, en lugar de combatir al enemigo. En el año 238 d.C., con el grueso de la Guardia lejos en el frente, una multitud de civiles, incitados por senadores sedientos de venganza por la tiranía de los pretorianos, sitió a la pequeña guarnición que quedaba en el Castra. Mientras tanto, el fracaso del emperador Maximino en provocar una guerra civil contra el pretendiente Gordiano le llevó a la muerte a manos de sus propias tropas, incluidos los pretorianos que le habían proclamado emperador. Los candidatos designados por el Senado, Pupieno y Balbino, reclamaron la vuelta de la Guardia a Roma, que los sitió y acabó con sus vidas. Después del año 238 d.C. tanto las fuentes literarias como las epigráficas apenas nos ofrecen información sobre los pretorianos. En el 243 d.C. durante la campaña de Gordiano III contra Sapor I de Persia, el Prefecto del Pretorio Timesiteo murió en extrañas circunstancias y el emperador le sustituyo por el que a la postre se convertiría en su sucesor Filipo el Árabe. Gordiano III moriría poco después en el 244 d.C. en plena campaña y Filipo fue nombrado emperador aclamado por las tropas. Se sabe que más tarde, en tiempos del emperador Aureliano (años 270-275 d.C.) participaron en una expedición contra Palmira y que, posiblemente, el notarius Mucapor y otros oficiales de alto rango de la Guardia Pretoriana, temiendo ser ejecutados por el emperador, lo asesinaron en septiembre de 275 d.C., en Cenofrurio, Tracia. En el año 297 d.C. acompañaron a Maximiano a Mrica, y se dice que Diocleciano (284-305 d.C.) redujo el tamaño de la Guardia.

Desconocemos en gran parte como afectó a la Guardia Pretoriana el inicio de la Tetrarquía (293 d.C.) pero probablemente las tropas fueron divididas y asignadas en función del rango de cada tetrarca, al que acompañarían a sus residencias oficiales como sucedió con Maximiano y Diocleciano en Nicomedia y Milán respectivamente. Por su parte, es posible que aun quedara una parte de la unidad en el castra de Roma como reliquatio, pero el resto debieron participar en las campañas en que éstos tomaron parte (en la de Diocleciano contra Carino, en las campañas de Maximiano contra alamanes y burgundios, etc.). Finalmente, en el año 305 d.C., abdicaron los dos augustos tetrarcas, Diocleciano y Maximino, asumiendo el cargo los césares Galerio y Constancio; pero éste último murió en York al año siguiente, y el ejército en Britania, proclamó emperador a su hijo Constantino, mientras que en Roma la Guardia hizo lo propio con Majencio, hijo de Maximino (conocido como un feroz perseguidor de cristianos, se dice que autorizó a la Guardia a realizar matanzas entre ellos). Éste se mantuvo en el poder derrotando a Galerio y después hizo lo propio, gracias a las acciones de los pretorianos, cuando su padre Maximiano quiso derrocarle; mientras que, al mismo tiempo, el Prefecto del Pretorio de Majencio acabó con el usurpador Domicio Alejandro en el 311 d.C. en la provincia de África. Fue en este momento cuando Constantino entró en acción marchando sobre la península itálica un año después, derrotando a Ruricio Pompeyano, prefecto de Majencio cuando este le esperaba en Verona. Majencio se aprestó a hacerle frente al norte del Tíber, pero fue derrotado en Saxa Rubra, a pesar de que los pretorianos fueron quienes lucharon con más vigor hasta que se retiraron combatiendo hacia el puente, pero al cruzar éste se hundió y se ahogaron junto con el propio Majencio, que cayó de su caballo a la corriente Quizá conscientes de que se acercaba su fin, la Guardia Pretoriana luchó hasta el final apoyando a su benefactor y al paganismo con la esperanza de perpetuarse, ya que una vez que se hizo con el poder, Constantino descartó la posibilidad de reformar la Guardia como había hecho Septimio Severo y la disolvió, acabando con una institución que atesoraba más de tres siglos de historia. En el 312 dC. el Castra Praetoria fue arrasado y se envió a los supervivientes a la frontera del Rin para alejarlos de la capital, manteniendo sus propias unidades de guardias, reclutadas en gran parte entre tropas alemanas, conocidas como Scholae. Curiosamente, el puesto de prefecto pretoriano sobrevivió para designar al más alto cargo civil del Imperio, pero ya no asociado al mando militar. Nunca más se volvió a crear la Guardia pretoriana.

Hasta el reinado del emperador Tiberio la Guardia Pretoriana no contó con un campamento permanente, que se edificó en el 23 d.C. en el extremo noreste de la ciudad, en la colina Viminal, por iniciativa de su Prefecto del Pretorio, Lucio Elio Sejano: el Castra Praetoria. Hasta entonces los pretorianos vivían en la ciudad mediante el sistema del hospitium según el cual el propietario de un inmueble que era seleccionado por rotación  debía alojar obligatoriamente a un grupo de soldados en su casa y cubrir todas sus necesidades de su propio pecunio. Situado en la Región VI o Alta Semita (uno de los doce distritos en los que se dividió la capital durante el principado de Augusto)  El Castra Praetoria podía controlar tanto la ciudad como las calzadas del este y el noreste. El campamento era de planta rectangular, con unas dimensiones de 440 m x 380 m. rodeado de una muralla exterior de unos 3,5 metros de altura, realizada en hormigón revestido de ladrillo rojo con arcos de descarga. Sus ángulos se redondearon premeditadamente y se llevó a cabo la instalación de entre 16 y 20 torres de defensa a lo largo de la muralla, que contaba con cuatro únicos accesos principales :la Porta Praetoria (la principal), la Porta Decumana, la Porta Principalis Dextra y la Porta Principalis Sinistra, flanqueadas todas ellas por dos pequeñas torres que junto con la calzada pavimentada que rodeaba la muralla exterior facilitaban la defensa. La parte interior de la muralla contaba con dos plantas con numerosas cellae o habitaciones de la tropa, sobre las cuales discurría el camino de ronda articulado por una serie de parapetos, cerrados en bóvedas de cañón y realizadas en opus reticulatum. Originalmente su estructura era similar a la de los típicos campamentos romanos y por tanto suponemos que habría tenido capacidad para aprox. 4.000 soldados,pero se han descubierto restos de tres núcleos de alojamientos o barracones en dos filas de habitaciones pavimentadas formando dos pisos de altura, estructuras únicas en cuanto a este tipo de construcciones que hacen pensar en que dentro del perímetro podrían acantonarse hasta 12.000 soldados caso de ser necesario.

Las instalaciones también contaban con almacenes (horrea) y un templo dedicado al dios Marte situado en el cuartel general (principia) también dedicado al culto imperial y en cuyos sótanos sería probable que se ubicara el aerarium o caja de ahorros de la unidad, gestionada por los portaestandartes o signiferi. Un elemento esencial dentro de la Guardia eran las ceremonias religiosas dedicadas a honrar al emperador,el denominado culto imperial, que tuvo en el campamento pretoriano una de sus principales sedes, como no podía ser de otra forma, pues este cuerpo existía por y para el emperador. Existía a su vez un complejo termal con piscinas numeradas, y multitud de otros edificios con diversas funciones como un gran arsenal o armamentarium, cárceles, la zona de entrenamiento o campus, un hospital o valetudinarium, los alojamientos de los mandos, etc. Abarcaba un área de más de 17 hectáreas. Los muros sufrieron desperfectos durante la guerra civil del 69 d. C., siendo reparados por Vespasiano hasta que en el 271 d.C. Aureliano decidió rodear Roma con unas impresionantes murallas de ladrillo que englobaron el campamento de la Guardia en el perímetro defensivo, lo que obligó a aumentar la altura de sus muros y torres para igualarlos con los de la muralla. Las últimas obras que se acometieron en el Castra Praetoria las llevó a cabo el emperador Majencio quien mejoró los parapetos para que fuera más fácil allí protegerse de un posible sitio al que le sometiera Constantino si llegara el caso. Pero en el año 312 d.C. tras la victoria de Constantino, este mando destruir el Castra Praetoria menos las zonas que formaban parte de la muralla.

En el siglo III d.C, el emperador Caracalla (alrededor del año 238 d.C) aumentó la altura de los muros, que fueron mejorados y reforzados con la adición de almenas dentro del proyecto de ingeniería de los Muros Aurelianos (271 d.C). El emperador Majencio agregó una gran cantidad de parapetos a las enormes murallas de la fortaleza alrededor del año 310 d.C. Además de los pretorianos, existían otras unidades establecidas en el Castra Praetoria:

-. Los urbaniciani (hasta que se construyeron los castra urbana a finales del s. II d.C.) cuerpo militar creado por Augusto en el 13 a.C. cuya misión era el mantenimiento del orden público en Roma; su numeración seguía la de las cohortes pretorianas, por lo que eran la X, XI y XII probablemente estando organizadas como cohortes quingenariae, bajo el mando del Prefecto de Roma (cargo desempeñado por un senador de alto rango creado con las reformas de Augusto ).

-. Los statores augusti, a medio camino entre la policía militar y ordenanzas, que se encargaba de los arrestos y de la transmisión de mensajes, debiendo también acompañar al emperador en campaña. La unidad estaba dividida en centurias (en total 2 o tres) llamadas centuriae statorum cada una de ellas al mando de un centurión con el Prefecto del Pretorio como mando supremo. Su rango dentro de la guarnición de Roma les situaba por detrás de las cohortes pretorianas y urbanas, pero por delante de los vigiles.

En cuanto a su organización, la Guardia Pretoriana constaba de nueve cohortes identificadas de la I a la IX; dado que una legión estaba formada por diez cohortes, Augusto siempre pendiente de las formas, se cuidó mucho de no alentar, con su formación, el temor en la capital a que éste tuviera dentro del pomerium sagrado una legión a sus órdenes que recordara al periodo de las guerras civiles. Las cohortes pretorianas se organizaban en quingenariae (480 hombres por cohorte organizados en seis centurias de ochenta hombres), a lo cual habría que unir un pequeño grupo de jinetes llamados cohorte equitatae compuesto por 100 équites praetoriani. El emblema de la Guardia era el escorpión, pero se mantiene la duda de si este fue otorgado por Augusto o sólo se adoptó tras la construcción de los castra praetoria durante el reinado de Tiberio ya que se trataba del signo zodiacal del emperador. Su número permaneció más o menos estable hasta la época de Septimio Severo, quien como hemos visto, inició una reforma licenciando a la Guardia anterior para formar una nueva basada en sus propias tropas del Ilirico, y elevando el número de soldados por cohorte de nuevo a mil hombres, número que se mantendría hasta su disolución en el 312 d.C. Posteriormente, Augusto aumentó el número de cohortes a doce para reducirlo poco después a nueve a finales de su reinado, en el año 12 d.C., al designar tres de ellas como cohortes urbanas.

No tardaría la Guardia en volver a ampliar sus efectivos, esta vez bajo el reinado de Tiberio en el marco de los planes de reorganización de la Guardia y de construcción del Castra por parte de Sejano. Poco después se redujeron de nuevo pero, en época de Claudio quien, debiéndoles el trono,no dudo en incrementar nuevamente a doce el número de cohortes. Lo mismo sucedería en el breve gobierno de Vitelio (69 d.C.) cuando tras su llegada de Germania a Roma elevó la Guardia a dieciséis cohortes de mil soldados cada una, e incremento las cohortes urbanas hasta alcanzar las cuatro. Con el fin de encargarse más eficazmente del orden en la ciudad. Vespasiano detendría esta tendencia al ordenar que se regresara al número original de nueve cohortes, aunque ello no fue fácil y requirió de muchas concesiones a los pretorianos para no provocar una sublevación. Una de ellas fue la concesión, a los pretorianos de Vitelio de la honesta missio o retiro honorable a todo aquel que le correspondía, pero para asegurar su control dispuso que su hijo Tito fuera nombrado Prefecto del Pretorio desde el 71 d.C. hasta su entronización como emperador a la muerte de su padre. A finales del s.I d.C. el número de cohortes volvió a aumentar a diez gracias a Domiciano, y este número ya no se modificaría hasta la desaparición de la unidad en el año 312 d.C. Las cohortes pretorianas se organizaban en tres manípulos de dos centurias cada uno, las cuales estaban a su vez compuestas por ochenta soldados que se subdividían en diez pelotones llamados contubernia, de ocho hombres cada uno. A cada cohorte se añadía un complemento de caballería de unos cien equites praetoriani, estructurados en tres turmae o escuadrón de treinta hombres al mando de un optio equitum; mientras se encontraban en la capital dependían del tribuno de cada cohorte, y  ofrecían una gran maniobrabilidad ya que podían unirse en un solo contingente para formar un grupo compacto de mayor consistencia táctica. Solo se podía acceder a esta unidad tras haber cumplido cinco años de servicio. Durante los siglos I y II d.C. parece ser que había tres turmae por cohorte, pero ya en el s. III d.C. el número aumento a diez en el momento en el que las cohortes pretorianas pasaron a ser miliarias.

caballería de la Guardia Pretoriana

Así, entre 400 y 1.000 pretorianos servían como jinetes, estaban inscritos en las centurias como el resto de los soldados y carecían de un comandante unificado propio. Los servicios de los jinetes pretorianos en Roma eran muy variados; solían ser empleados para comunicaciones urgentes, pues los soldados a caballo podían abrirse paso con más facilidad que los infantes por las calles de la capital y veían más lejos al estar subidos a una montura. Los jinetes pretorianos también tuvieron su parte en los espectáculos públicos ofrecidos por los emperadores.

La Guardia disponía durante el s. I d.C. de una sección de caballería de élite, los llamados speculatores augusti, una unidad formada por unos trescientos soldados con un trecenarius al mando. Su función primordial era la de escoltar al emperador a través de las calles de la capital, pero también permanecían junto a él en los banquetes y otros actos, actuaban como mensajeros, espías o exploradores e incluso lo acompañaban en la batalla. Esta unidad desapareció a finales del s. I d.C. y sus miembros se integraron en las cohortes y centurias pretorianas. Estos utilizaban como arma principal la lancea o asta larga terminada por un lado en un cabo apuntado y por el otro en una punta corta y ancha en forma de corazón de forma que ambos extremos estaban pensados para el control de masas y para abrir pasó para el emperador, solo usando las puntas puntas si las cosas se complicaban. Se desconoce el número de integrantes de esta unidad pero parece que no serian menos de trescientos. Se distinguían por llevar un calzado especial de forma desconocida llamado caliga speculatoria y por recibir diplomas honoríficos especiales al licenciarse.

Augusto formará una de caballería compuesta por germanos de la zona del bajo Rin, principalmente bátavos y ubios, que actuaban como guardia inmediata del emperador, los germani corporis custodes. No pertenecían a la Guardia Pretoriana y su origen se remonta a Cesar ,que dispuso de una guardia germana desde el 52 a.C. hasta su muerte, y al período de guerras civiles, en el que se consideró más fiables a los mercenarios que a una guardia de ciudadanos romanos, con lealtades divididas y cuando menos, inciertas. Su número oscilaba entre 500-1.000 hombres, pero la unidad fue temporalmente desmovilizada en el año 9 d.C. tras el desastre del bosque de Teutoburgo donde perecieron a manos de los germanos tres legiones con sus correspondientes auxiliares. Se recuperó para el servicio en el año 14 d.C. siendo acantonados al norte del rio Tíber. Su principal prioridad era la seguridad personal del emperador y se estructuraban en turmae cada una de ellos al mando de un jefe con rango de decurión. El mando de la unidad completa lo ejercía un curator germanorum hasta que este cuerpo fue desmovilizado permanentemente por el emperador Galva en el 69 d.C. Esta unidad no se recuperaría hasta la aparición de los équites  singulares augusti creados por Trajano (98-117 d.C.) y formados por jinetes experimentados procedentes de las alae de caballería auxiliar del ejército romano donde habían tenido que servir previamente una media de cinco años en un ala de frontera, y a los cuales seguramente se les concedería la ciudadanía como premio por el servicio. Inicialmente la unidad estaba formada por 500 jinetes pero más tarde su número se elevó al doble, también se estructuraban en turmae al mando de decuriones y estaban dirigidos por un tribuno, subordinado a los Prefectos del Pretorio. Su campamento se denominaba castra prioria (con una zona de maniobras donde los jinetes se ejercitaban diariamente) y estaba situado en el Celio, mucho más cerca del palacio que la anterior ubicación de los germani. Esta unidad permaneció en activo hasta el año 312 d.C. cuando Constantino los licenció junto a los pretorianos por haber apoyado las aspiraciones de Majencio.

En cuanto al sistema de mando, aunque el mando supremo de las tropas recaía en la persona del Princeps, al no poder ejercer debidamente el mismo en virtud de sus múltiples ocupaciones, delegó el mando de la guardia Pretoriana en el Prefecto del Pretorio que hace igualmente la función de Primer Ministro y de ministro de la Guerra. El papel de los prefectos del pretorio iba más allá del simple mando militar que pudieron tener en origen, pues poseían autoridad judicial en el marco de la península italiana y política, al formar parte del consilium principis (consejo imperial). El poder fáctico del que gozaban era tremendo, como se encargarían de demostrar individuos como Sejano, Plauciano o Perenne. Con anterioridad a su establecimiento en Roma, mientras las cohortes pretorianas estaban separadas, se mantenían bajo la autoridad de sus respectivos tribunos. Con su concentración en Roma, Augusto establecerá que la guardia estaría mandada por dos Prefectos del Pretorio, una nueva figura de rango superior al tribunado. Al estar las cohortes aún acantonadas, inicialmente, dentro y en los alrededores de la ciudad, se tuvo que dividir el mando, de forma que uno de los pretores se encargaría de comandar las cohortes de la ciudad (en un principio tres) y el otro, del resto. Sin duda Augusto también pretendía que, debido tanto a la importancia como al peso militar y político que implicaba comandar una tropa de soldados escogidos dentro de la propia capital del imperio, atajar las posibles aspiraciones de quien ocupara este cargo gracias al contrapeso de poder de su colega. Aunque no puede descartarse que la medida buscara repartir las numerosas competencias que la Guardia tenía tanto dentro como fuera de la capital o que se tratara de una maniobra de Augusto para no romper con la tradición existente de la colegialidad dentro de las magistraturas romanas.

A finales del s. I a.C. los Prefectos del Pretorio desempeñaban, esencialmente, un cargo militar de control, gestión y administración tanto de las cohortes bajo su mando como de su cuartel general (Praetorium); funciones que unidas a la cercanía y confianza del emperador hicieron que poco a poco estas figuras fueran acumulando cada vez más poder hasta convertirse en el s. II d.C. prácticamente en las figuras más poderosas del imperio en lo político, solo por debajo del emperador. Durante el gobierno de Vespasiano (69-79 d.C.) aun contaban con pocas prerrogativas, pero desde este momento comenzaron un proceso de reforzamiento de su autoridad con los gobiernos de Tito (79-81 d.C.) y Domiciano (81-96 d.C.) en  los que los prefectos del pretorio pasaron a formar parte del Estado Mayor de los emperadores y se les concedió el mando de tropas fuera de Italia. En cualquier caso, el emperador nunca perdió el mando supremo de estas tropas (incluso nombrará a familiares directos como sucedió con Tito o con Cómodo antes de ser emperadores) y dispuso que ocuparan este puesto équites asalariados de su entera confianza con el fin de asegurar su fidelidad al ligar su futuro, su carrera y su sustento al suyo.  La influencia de los Prefectos del Pretorio llegó a tal punto que recibieron el título de vir eminentissimus para denotar su posición, si bien seguían perteneciendo durante el desempeño de su cargo al orden ecuestreAunque por lo general se trataba de militares experimentados cuyas carreras previas les habían preparado adecuadamente para jugar este papel junto al emperador,  incluso en época temprana, algunos de ellos aspiraron a cotas más elevadas de poder como sucedió durante la prefectura de Elio Sejano (14-31 d.C.), que protagonizó un golpe de Estado palaciego que casi tuvo éxito.

Desde la época de Tiberio (14-37 d.C.) los prefectos llevaron a cabo misiones judiciales oficiales, como el interrogatorio de sospechosos inculpados en crímenes contra la seguridad del Estado  (aunque su papel evolucionó poco a poco participando cada vez más activamente en los mismos),teniendo además plenos poderes concedidos por el emperador para arrestar, custodiar y establecer una relación de los individuos sospechosos de actividades subversivas contra el Estado así como mantener la custodia de las personas enviadas a Roma a la espera de juicio. Durante el s. II d.C. por delegación del emperador incluso pasaron también a ocuparse de las apelaciones relacionadas con decisiones emanadas de los gobernadores de provincia, llegando a sentarse en el Consilium Principis (o Consejo Imperial) en calidad de jueces o de presidentes del jurado representando al emperador (como sucedió durante el reinado de Tiberio, Claudio, Marco Aurelio, etc.), pero no siempre, ya que otros como Tito o Trajano se abstuvieron de convocarlos a dicho órgano. También representaban al emperador en el castigo de los miembros del servicio civil imperial y de los oficiales provinciales que no desempeñaban correctamente su labor y tenían la capacidad de emitir ordenanzas generales siempre que no modificasen las leyes en vigor. Así, la existencia de dos prefectos permitía que uno de ellos se volcara en las misiones judiciales o políticas mientras que el otro se dedicaba exclusivamente a las tareas militares y a la protección del emperador, aunque puede que se repartieran a partes iguales dichas atribuciones ya que no está claro el sistema que empleaban para ello. Pero a pesar de la colegialidad del puesto, no fueron pocas las ocasiones en que este cargo fue desempeñado de forma individual por una única persona, ya que la confianza que muchos de los emperadores depositaron en ellos hizo que prescindieran de la colegialidad al considerarla innecesaria.

La participación de la Guardia Pretoriana en campañas militares fue relativamente frecuente a lo largo de la historia de esta unidad, no solo cuando el emperador decidía ocuparse de  una campaña en persona, sino también en momentos en los que los frentes abiertos se multiplicaban y eran enviados sin su presencia pero bajo el control del Prefecto del Pretorio, quien inmediatamente tomaba el mando de la campaña. La primera vez que actuaron, tras su formación como unidad militar, vino de la mano de Augusto contra los salassi (en los Alpes) en el 25 a.C,  pero probablemente también participaron en las Guerras Cántabras y posteriormente realizaron numerosas campañas junto a otros emperadores como con Calígula durante su expedición en Germania, con Claudio en su campaña contra Britania o con Lucio Vero (161-169 d.C.) en la guerra contra los partos.  Pero en lo que se refiere a su poder militar aun desconocemos sus atribuciones exactas. Según Dión Casio, el Prefecto del Pretorio estaba al mando tanto a las tropas acantonadas en Roma y del resto de las que se encontraran en Italia (al menos durante el s. III d.C.) por lo que los Prefectos del Pretorio podían mandar otras tropas e incluso comandar ejércitos por orden del emperador, tanto durante la dinastía Flavia como con los Antoninos. Así, en el 86 d.C. Domiciano le concedió al prefecto del pretorio Cornelio Fusco el mando de la segunda campaña contra los Dacios; Marco Aurelio también se sirvió de ellos para otorgarles el mando de diversas campañas y desde el s. II-IV d.C. hasta la abolición de la Guardia por Constantino, el Prefecto del Pretorio dispuso de libertad para nombrar a los mandos legionarios y se erigió como su comandante en jefe tanto por su cargo de prefecto como por ser el representante del emperador (poder delegado) cuando su propio mando era poco fiable o su vejez se lo impedía, como sucedió con Perennis en época del emperador Cómodo (180-192 d.C.). Incluso se encargaron de la logística militar, ya que a finales del s. II d. C. eran los principales responsables del abastecimiento de los ejércitos del Imperio cuando recibirán las competencias sobre la Annona militaris durante el gobierno de Septimio Severo. En cualquier caso, cuando el emperador no lo requería para otra misión, Los Prefectos del Pretorio se instalaban en Roma, mientras él se encontrase en la ciudad y la guardia podía actuar como tropas de ceremonia en ocasiones especiales; cuando éste se desplazaba, uno de los prefectos le seguía con seis cohortes, mientras que al menos tres de ellas permanecían en la ciudad.

La gran evolución en las competencias de los prefectos se produjo durante la dinastía Flavia (69-96). Así pues, con los emperadores flavios se produce un punto de inflexión; los emperadores de esta dinastía habrían sido conscientes del peligro potencial que podían representar los prefectos del pretorio y sus tropas tras los acontecimientos de 68-69, Intentaron así desplazarlos progresivamente de su función primaria, que consistía en mantener la seguridad inmediata del emperador y su familia, iniciando un proceso de desarrollo que volcaría este cargo hacia la administración de justicia, la administración general y la dirección global de las tropas del Imperio; todo ello por supuesto, sin descuidar el mando de los pretorianos. Para iniciar esta nueva etapa, nada mejor que acometer la reforma con el hijo del nuevo emperador al frente de la prefectura. Tito ejerció la prefectura del pretorio durante ocho años antes de llegar al poder en 79, sucediendo a su padre como emperador y paradogicamente, legó a sus sucesores una prefectura del pretorio ampliamente reforzada con respecto al período precedente que a partir de Domiciano verá incluso a los Prefectos a la cabeza de ejércitos completos (por ejemplo, Domiciano concedió a Cornelio Fusco la dirección de la segunda expedición contra los dacios y el Prefecto T. Furio Victorino a partir de 162 acompañó a Lucio Vero a Oriente para ayudarle en la dirección de la guerra contra los partos). A partir de este período los prefectos del pretorio figuran en el Estado Mayor general de los emperadores y comienzan a mandar tropas más allá de Italia.La práctica de conceder a los prefectos del pretorio mandos militares operacionales continuó durante la dinastía de los Antoninos (96-192).

El mando de los prefectos del pretorio parece que se extendía a todas las unidades acantonadas en Roma y en Italia. En algunas ocasiones nombraban personalmente a los tribunos y centuriones a su cargo, como hizo Sejano, pero en base a los diplomas militares pretorianos se aprecia que normalmente era una función propia del emperador, aunque en la elección pudiera tener un gran peso, como es lógico por otra parte, la opinión del prefecto. En la práctica,  debió ser el emperador el que autorizara los nombramientos, parece poco probable que éste se encargara personalmente de todos ellos; posiblemente sí de los más importantes, quedando en manos de los oficiales pretorianos y limitándose aquel a dar el visto bueno para el ingreso teniendo los aspirantes que haber pasado antes por los urbaniciani con la posibilidad futura de ascenso a la Guardia Pretoriana si se hacían merecedores de ello.

Por debajo del Prefecto del Pretorio se encontraban los tribunos pretorianos, de rango ecuestre, a cargo de cada una de las cohortes. Su función era la de mantener la disciplina, ocuparse del equipamiento y del entrenamiento de sus tropas, así como dirigirlas tanto en la capital como en campaña. Estos generalmente habían alcanzado previamente el estatus primipilar, es decir, que habían pasado por el rango más elevado del centurionado legionario, el de primus pilus o primer centurión de la legión, por lo que estos tribunos eran militares ampliamente formados y experimentados, pero que probablemente habría comenzado su carrera militar en las propias filas de la Guardia. Sin embargo, a pesar de que el mando de una cohorte pretoriana era el más elevado al que podía aspirar dentro de la carrera militar, solo podían ocupar el cargo durante un año.La carrera ecuestre quedó fijada progresivamente en época de Claudio, de manera que un primus pilus de una legión tras cesar en este cargo era ascendido como mando a la guarnición de la capital del Imperio, comenzando como tribuno de una cohorte de vigiles; el peldaño siguiente era un ascenso a tribuno de una cohorte urbana, para finalmente alcanzar el mando de una cohorte pretoriana. Transcurrido su año de servicio en la Guardia, podían optar por continuar su carrera en otras unidades, como una legión fronteriza, ocupando el cargo de primus pilus bis, una procuratela e incluso el acceso a los escalones más altos de la administración imperial. El título de tribuno era un indicativo claro de que esos oficiales estaban al mando de ciudadanos romanos. De esta forma, puede observarse cómo los tribunos de las cohortes pretorianas eran militares ampliamente formados y experimentados, así como un vivero de altos oficiales para la alta administración.Entre las funciones de los tribunos estaban controlar la disciplina, el equipamiento y el entrenamiento de sus tropas, así como dirigirlas tanto en la capital como en campaña.

Por debajo de los tribunos, el centurionado; los llamados trecenarius, centuriones al mando de los speculatores o guardia a caballo personal del emperador y finalmente los centuriones pretorianos, cada uno al mando de los ochenta soldados correspondientes a su centuria. Para mantener las formas y evitar que su organización se pareciera demasiado a la de una legión, en la Guardia solo en tres ocasiones se tiene constancia de la existencia del puesto de primi ordines o primeros centuriones, los cuales estaban al mando de las cinco centurias dobles de la primera cohorte. En el s. III d.C. se ha constatado la existencia, dentro de la Guardia del rango de ducenarius o centurión al mando de un contingente de doscientos soldados, pero desconocemos si su existencia previa fue tradicional. El siguiente pasó en el escalafón lo constituían los centuriones pretorianos, cuya jerarquía interna se desconoce, siendo identificados por la cimera transversal en su casco (a diferencia del resto de las tropas que se la colocaban de forma longitudinal) y la vara de sarmiento o vitis que utilizaban para impartir castigos a aquellos soldados que hiciesen merecedores de ellos. Entre los centuriones pretorianos no parece haber una jerarquía clara;ningún centurión revestía en las cohortes pretorianas más de un centurionazgo, tras el cual ascendía en rango independientemente de la cohorte de procedencia. Hasta el s. III era el centurión el que daba el nombre a su centuria; a partir de comienzos del s. III, se va imponiendo progresivamente la denominación táctica de las centurias, según su posición orgánica dentro de la cohorte. Los mejores centuriones pretorianos podían hacer carrera en Roma y convertirse en equites sirviendo en la guarnición urbana donde ejercían un triple tribunado, primero entre los vigilantes, después en los urbaniciani y, finalmente, en los pretorianos.

Centurion pretoriano con la vara de sarmiento o vitis que utilizaban para impartir castigos

Finalmente y por debajo de los centuriones, el rango más importante dentro del grupo de suboficiales era el de signifer, que tenía un rango equivalente al del aquilifer de las legiones; pero en las cohortes pretorianas no existía esta última función al no disponer de un águila como tal equiparable a las de las legiones. Eso no significa, sin embargo que no pudieran disponer de estandartes con este emblema. Inmediatamente tras este, el optio o segundo del centurión; aunque en la carrera militar los optios aspiraban a suceder al centurión, en la Guardia Pretoriana estos solían ascender primero a centuriones legionarios fuera de la Guardia y solo tras varios años de servicio volvían a la guarnición de Roma como centuriones de los vigiles, ascendiendo después al mismo grado en las cohortes urbanas y finalmente obtenían el puesto de centurión en la cohorte pretoriana. Entre ellos existían dos suboficiales con tareas específicas, el optio carceris o adcarcerem, encargado de la prisión militar habilitada en el Castra Praetoria y el optio equitum, al mando de unidades menores de las turmae. También, como suboficiales, existían los principales, que se dividían en sesquipilcarii o duplicarii según recibieran una vez y media o dos veces el salario normal. Estaban exentos de servicios y fatigas en el campamento, y desempeñaban tareas de orden táctico así como también cometidos de tipo administrativo estando asignados a una centuria. Dentro de la oficialidad existían otras figuras como los cornicularii, encargados de la dirección del officium de los prefectos o los tessarii responsables de la contraseña y cuyo rango parece que tuvo una mayor relevancia en la Guardia que en las legiones debido al carácter especial de protección de la familia imperial de esta unidad y por el hecho de que era el propio emperador el que les daba la contraseña cada día.

Los pretorianos contaban entre sus filas con toda una serie de especialistas en administración e ingeniería cuyos conocimientos podían ser empleados donde el emperador lo estimase oportuno, los immunes; estos pertenecían a la tropa pero disfrutaban de exenciones de servicio que los diferenciaban de un simple soldado, ya que se trataba de un elevado número efectivos especialistas que en su mayoría desempeñaban funciones administrativas o de estado mayor, estando en contacto directo con los mandos y por ello disfrutando de grandes posibilidades de promoción. Dentro de los cuerpos de principales e immunes existía un cargo importante,los beneficiarii, que podían ser de dos tipos. Por un lado los que desempeñaban sus funciones junto a los altos mandos pretorianos, llamados beneficiarii praefecti praetoriarum; podían ser más treinta y cinco y para llegar al cargo debían previamente desarrollar sus funciones en el seno de la centuria o en officia de rango inferior, para acumular experiencia tanto militar como administrativa. Una vez alcanzados los dieciséis años en este cargo los beneficiarii praefecti podían reengancharse como evocatus (veterano reenganchado después de la licencia ocon mayor precisión “reenganchado imperial”, un título reservado únicamente a los pretorianos ya que los demás “reenganchados” no tienen derecho al epíteto de “imperiales”), continuando su vida militar y ampliando sus expectativas de ascenso.

Eran fácilmente identificables porque portaban un tipo de lanza especial propia de su rango, con una punta ancha en forma de hoja y una decoración característica. Por otro lado estaban aquellos que actuaban bajo las órdenes de los tribunos, llamados beneficiarii tribuni, que podían alcanzar el número de doce y eran destacados en una statio con alguna función específica, generalmente de control y gestión de rutas de abastecimiento o puntos estratégicos importantes en las redes del imperio;pretorianos destacados en puntos clave para la gestión de abastecimientos para el Estado. Aunque los primeros, ya desde el siglo I d.C. también podían encargarse de la gestión de los suministros para una posible expedición que contara con la participación del emperador y a la cual se unirían junto a los Prefectos del Pretorio; no obstante su empleo directo en el combate es poco probable ya que ello podía suponer la pérdida de especialistas dotados de amplios conocimientos administrativos y de gestión, muy útiles. Estos especialistas pretorianos fueron los encargados de construir el gran puente de pontones en la bahía de Nápoles entre Baiae y Puteoli durante el reinado de Caligula y de los trabajos del canal de Corinto a finales del reinado de Nerón.

Es importante mencionar la existencia de la evocatio que consistía en el mantenimiento activo de soldados o evocati que habían desempeñado funciones particulares de carácter administrativo o de adiestramiento de reclutas y que habían llegado al término de sus años de servicio reglamentarios, pudiendo reengancharse prestando servicio tanto al Prefecto del Pretorio en Roma como parte de la Guardia o bien en provincias como parte de las legiones en apoyo de mandos militares o de funcionarios civiles.  La evocatio era una práctica muy común durante el período republicano que durante el Imperio se limitó generalmente a los soldados pertenecientes a la guarnición de la capital, principalmente pretorianos y, más raramente, de las cohortes urbanas. Los evocati garantizaban al ejército un cierto nivel de especialización y sus condiciones de servicio eran muy buenas ya que tenían un mayor sueldo, estaban exentos de las fatigas del campamento, tenían mejores expectativas de ascenso, etc. Dentro de este grupo existía un rango especial como sería el de los llamados maioriariii, que es posible que estuvieran relacionados con el abastecimiento del trigo. La evocatio podía suponer el inicio de una serie de ascensos que podían desembocar incluso en el primipilato.

Sin duda el servicio en la Guardia Pretoriana era un puesto que proporcionaba grandes ventajas a aquellos que lo ocupaban. A diferencia de los pretorianos de las guerras civiles, escogidos de entre las mejores tropas del ejército, los reclutas (tirones) que iban a servir en el pretorio a partir de Augusto procedían directamente de la vida civil. El enganche era completamente voluntario y solía venir acompañado de una carta de recomendación para facilitar su aceptación; no obstante, la selección de aspirantes era bastante exigente, debiendo demostrar que disponían de unas cualidades físicas excelentes, una altura reglamentada (se buscaban soldados de más de un metro setenta y cinco centímetros),una constitución física adecuada y que pertenecían a una familia respetable. Pero todo ello no les serviría de nada si después no superaban un reconocimiento llamado probatio que certificaba su validez para el servicio en una unidad tan exclusiva; se probaban sus aptitudes físicas, se revisaba su situación jurídica y se comprobaba su ciudadanía  romana. Se desconoce si de este proceso se encargaba alguna institución específica o mando concreto, por lo que las nuevas incorporaciones pudieron quedar en manos del Prefecto del Pretorio, siendo poco frecuente que el Imperator acudiera a las ceremonias de reclutamiento. En el siglo II d.C. también se podía acceder a la Guardia tras tres años de servicio en las cohortes urbanas. Una vez superado el proceso previo los tirones pasaban a ser probatus y se le destinaba como miles a una de las centurias de una cohorte para que ganaran experiencia y méritos durante varios años con los que poder acceder a un destino como inmunis que le libraría de las pesadeces del servicio diario. Tras unos cuantos años más de servicio se podía ascender a principalis, con doble paga, a optio, signifer de la centuria o, si era se trataba de una persona instruida,  al Estado Mayor del prefecto. Recordemos que sólo las legiones llevan un águila, por lo que en las restantes unidades, como es el caso de la Guardia Pretoriana, no encontraremos un aquilifer.

Entrar en la guardia pretoriana era sumamente apetecible, no sólo por el honor que suponía custodiar al emperador, sino también por las ventajas económicas que el puesto traía aparejadas ya que el sueldo de los pretorianos era el más elevado de todas las unidades del ejército romano. A finales del gobierno de Augusto, la cantidad base anual ascendía a 3.000 sestercios, mientras que un legionario cobraba 900. Hay que considerar también los donativos extraordinarios que les otorgaban los emperadores en acontecimientos como el ascenso al poder, campañas victoriosas o celebraciones especiales, y que eran siempre mayores que las que pudieran ofrecerse a las tropas legionarias. Por ejemplo, Augusto, en su testamento, ordenó que se entregaran 1.000 sestercios a cada pretoriano, por sólo 300 a los legionarios, y muchos de sus sucesores les hicieron generosos donativos nada más acceder al poder para asegurarse su fidelidad: Claudio les concedió 15.000 sestercios, y Marco Aurelio y Lucio Vero, ya en el siglo II d.C., 20.000.Sin embargo al igual que los legionarios, no podían disponer libremente de todos sus ingresos, puesto que una parte del sueldo se depositaba en las cajas de la unidad, así como la mitad de los donativos recibidos. Estos ahorros se les reembolsaban en el momento de licenciarse. Otra ventaja de la que disponían era que, al estar acuartelados en la capital del Imperio, los pretorianos no tenían que pagar por el trigo, un alimento básico que se les distribuía gratuitamente y que, en cambio, sí se deducía del sueldo de los legionarios. Tampoco debían pagar sus armas y equipo. Los pretorianos no solo disfrutaban de beneficios económicos, etc. sino también de ventajas judiciales como el privilegio de ser procesados en el interior de su campamento, la agilización de aquellos juicios en los que actuaban de demandantes o la posibilidad de hacer testamento en vida de sus padres. Sus años de servicio eran menos: dieciséis frente a los veinte de los legionarios.

La edad a la que solía iniciarse el servicio oscilaba entre los 17 y los 20 años. Durante los dos primeros siglos del Imperio el grueso de los reclutas destinados a prestar servicio en la Guardia Pretoriana procedía de la Península Italiana; a lo largo del s. I los pretorianos incluso acabaron viéndose a sí mismos como el auténtico ejército romano. Los soldados de la Guardia durante los dos primeros siglos del Imperio eran a menudo miembros de familias relativamente acomodadas en sus comunidades de origen. La explicación la tenemos en las importantes expectativas de hacer carrera que se abrían en el pretorio para los más capaces, infinitamente superiores a las que ofrecían los cargos municipales en Italia o en las provincias. Este hecho explica también en parte el prestigio del que gozaban los veteranos del pretorio en su patria o en la ciudad a la que se retiraban. Otras zonas de procedencia de los pretorianos antes de la reforma de Severo eran Hispania (principalmente la Bética), Macedonia y Nórico y también de otras provincias, especialmente la Narbonense, Panonia y Dalmacia; con todo, el porcentaje de provinciales admitidos en la Guardia para los ss. I y II se mantiene muy bajo. Tras las reformas de Septimio Severo el servicio en la Guardia se convierte en un premio para los mejores soldados procedentes de las legiones de todo el Imperio.Como romanos, los legionarios reconocían la institución del beneficium (favor) y recibir un beneficium suponía que un individuo apreciara a su benefactor y estuviera en deuda formal con él. Así pues, la elección para el servicio en la Guardia Pretoriana era un beneficium muy apetecible para los legionarios de las fronteras, siendo además una razón de peso adicional para mantenerse leal al emperador. Durante el s. III, por tanto, los legionarios podían proceder de cualquier legión del ejército. Sin embargo, en la práctica, las áreas con mayor aportación de pretorianos fueron las provincias fronterizas que bordeaban el Danubio.

Rondando la edad de treinta y cinco años, los pretorianos licenciados, desde la época de Vespasiano (76 d.C.) y hasta el fin de esta unidad incluso tras las reformas de Severo, recibían un diploma donde se les reconocía el derecho a un matrimonio legal, considerándose a sus hijos como ciudadanos romanos y eran inscritos en un listado llamado laterculi praetorianiorum, erigiéndose un altar que conmemoraba el acontecimiento. Se estima que el porcentaje de pretorianos licenciados rondaría el 54%, los cuales podían optar por integrarse en la vida civil o reengancharse una vez recibidos los ahorros depositados bajo los estandartes de su unidad (seposita) y acumulados durante toda su vida a partir de su sueldo (stipendia, que era el triple que el de los legionarios), además de los donativos imperiales extraordinarios con motivo de acontecimientos o celebraciones especiales y de un premio de licenciamiento, que en un primer momento se abonaba en tierras pero que ya el propio Augusto cambió por una compensación de 5.000 dn. (frente a los 3.000 dn. de los legionarios) que era entregada por el erario militar (aerarium militare); aunque los repartos de tierras (en este caso exentas de impuestos) nunca se abandonaron del todo y se seguían haciendo de forma irregular.

No eran pocos los peligros que acechaban a un emperador romano; enemigos extranjeros o rivales en guerras civiles podían enviar contra ellos asesinos e incluso en tiempos de paz, las envidias y celos provocados por su posición suponían un peligro constante, incluso en el seno de la propia familia imperial. El mismo Augusto, ya consolidado en el poder, tuvo que hacer frente a no pocos atentados contra su vida. Por todo ello los emperadores se vieron obligados a no descuidar su seguridad, manteniendo fuertes contingentes de Guardias en el Palacio o cuando se desplazaban. De esta manera, todos los días, una cohorte pretoriana completa, con sus centuriones y su tribuno al frente, se desplazaba al Palatino para montar guardia en la residencia imperial. Existía un sistema de rotaciones para este servicio, así como una serie de turnos de guardia por los que pasarían todos los miembros de la cohorte. El relevo se llevaba a cabo a la hora VIII, (entorno a las 13.00 hrs) momento en el que la cohorte entrante, con el tribuno y los centuriones al mando, tomaba el relevo de la cohorte de guardia saliente en el palacio imperial. El tribuno recibía la contraseña para el día directamente de boca del emperador. Para el s. I d.C., el cuerpo de guardia utilizado por los elementos de la cohorte pretoriana de protección en palacio estaba ubicado bajo el lado sur del palacio de Tiberio. No obstante, con el tiempo el palacio imperial se extendió a casi toda el área del Palatino, por lo que es probable que existiera más de un puesto de guardia de este tipo. En la domus Flavia del Palatino, la sala denominada Aula Regia aparece flanqueada por otras dos más pequeñas; una de ellas, tradicionalmente denominada lararium, podría ser el cuerpo de guardia donde se ubicaría parte de la mencionada cohorte pretoriana que diariamente servía en misiones de protección en el palacio imperial. La otra sala, denominada basílica, podría haber albergado las reuniones del consejo imperial.

Los centinelas que montaban la guardia diaria en el palacio lo hacían ataviados con la toga y portando la espada oculta, como ya hemos indicado con anterioridad; a veces podían llevar también su arma de asta reglamentaria, pero no portaban ni casco ni escudo. En las misiones de guardia ante el Senado llevaban este mismo atuendo, si bien en ocasiones podían recibir instrucciones de no ocultar la espada y mantenerla bien visible sobre la toga como elemento claramente disuasorio. La Guardia más interior dentro del Palatino estaba a cargo de los Germani Corporis Custodes (hasta 69 d.C.) y, a partir de 98, de los Equites Singulares Augusti. Los pretorianos, por su parte, controlaban los accesos al Palatino y las habitaciones exteriores. El único periodo en el que de ellos dependía la totalidad de la seguridad del Palacio es el comprendido entre las dos fechas mencionadas, cuando la ausencia de una Guardia Germánica a caballo sólo dejaba a los emperadores el recurso a los pretorianos. Esto podía suponer en ocasiones un peligro claro, pues el príncipe estaba completamente a merced de los pretorianos sin posibilidad de oponerles ninguna otra fuerza armada, como le ocurrió a Nerva en 97. La custodia del emperador en sus desplazamientos de corto recorrido correspondía a los speculatores pretorianos, precisamente hasta el mencionado golpe de mano contra Nerva. Desde su ascenso al poder y la restauración de una Guardia Imperial a Caballo, Trajano extrajo a sus guardias de corps de esta nueva unidad, siendo conocidos como hastiliarii y desplazando de sus funciones a los speculatores del pretorio.

Los pretorianos tenían la misión de escoltar al emperador en sus desplazamientos dentro de la capital. Aseguraban junto a la Guardia de Germani o de Equites Singulares Augusti la custodia del príncipe cuando éste se dirigía al Foro o al Senado (permaneciendo, eso sí, de guardia en el exterior del edificio), a visitar a algún amigo o pariente, a cenar fuera del palacio, etc. Dependiendo de las aprensiones del emperador o del momento la escolta podía ser más o menos discreta; por ejemplo, Claudio, por desconfianza tras el asesinato de Caligula, contaba en los banquetes con una escolta armada, práctica que se mantuvo en vigor durante el resto del Imperio. Tenemos noticias asimismo de que un nutrido grupo de pretorianos, incluidos algunos tribunos de la Guardia, seguían a Nerón a distancia durante sus correrías nocturnas por Roma durante los primeros años de su gobierno.

Los pretorianos también protegían al emperador en los desplazamientos fuera de Roma  y en cumplimiento de esta misión siguieron a Tiberio en su retiro a Capri; a Nerón en su periplo por Grecia; a Domiciano en su villa de Albano; a Adriano en sus estancias en Tívoli, así como en los viajes que desarrolló a lo largo y ancho de todo el Imperio, etc. Conocemos a partir de las fuentes algunos detalles de cómo se desarrollaban estas escoltas: parece que por delante viajaba un destacamento que despejaba el camino para evitar incidencias a la litera o al carruaje del emperador. Tiberio incluso castigó severamente a un centurión encargado del reconocimiento del camino porque en uno de sus desplazamientos por Italia su litera se había enredado en unos matorrales.Un servicio de guardia estaba asegurado en todas las villas imperiales; en Villa Adriana en Tívoli, residencia en la que el emperador Adriano pasaba largas temporadas, se ha hallado al SO de las grandes termas un edificio de tres plantas con dos filas de habitaciones cada una que, muy probablemente, fuera empleado por los pretorianos encargados de proteger al emperador durante sus estancias en este complejo.  Y por último, los pretorianos también acompañaban al emperador difunto en sus funerales y le rendían un último homenaje durante su ceremonia de Apotheosis o paso a la divinidad. Este honor también se aplicó a algunos miembros de la familia imperial, como Germánico, cuyas cenizas fueron recibidas desde Oriente en Brindisi por dos cohortes pretorianas que las escoltaron hasta Roma. Los pretorianos escoltaban de la misma forma los féretros de aquellos emperadores que morían lejos de la capital. El protocolo de todas estas ceremonias queda establecido ya desde la muerte del propio Augusto. Los pretorianos participaban, en uniforme de gala, en todas las ceremonias oficiales en las que se requería la presencia del príncipe. Entre ellas cabria destacar las ceremonias de profectio, salidas del emperador en campaña, y adventus, regreso de la misma, los triunfos y la recepción de embajadas. Así, las fuentes nos informan de que durante el reinado de Claudio, las cohortes pretorianas formaron en armas en el campus delante de su campamento para celebrar la victoria sobre el líder britano Carataco, mostrado al pueblo encadenado junto a su familia y, más tarde, perdonado por el emperador. Una de las ceremonias más espléndidas tuvo lugar con motivo de la presencia de Tiridates en Roma bajo el reinado de Nerón, del que recibiría la corona de Armenia como rey vasallo de Roma. También se celebraban ceremonias especiales con motivos del aniversario del emperador, al que se renovaba en una gran parada el juramento de fidelidad cada primero de enero

También la familia imperial disponía de una escolta de pretorianos, más o menos numerosa según rango e influencia. Así, algunas emperatrices gozaron de este privilegio, haciendo gala del mismo, como Agripina, madre del emperador Nerón; de hecho, la retirada de la escolta pretoriana que la acompañaba marcó claramente el inicio de su definitiva caída en desgracia. A veces la propia escolta era también una guardia encargada de vigilar y controlar al “homenajeado”, como en el caso de Octavia, la emperatriz hija de Claudio repudiada por Nerón en favor de Popea y exiliada en Campania.

Ademas de sus labores aúlicas, los pretorianos fueron empleados en la represión de movimientos sediciosos y rebeliones, así como en la investigación de conjuras contra el emperador. Fueron empleados en el mantenimiento del orden público de la capital junto a las cohortes urbanas, cuando era necesario y en la lucha contra incendios, en casos de extrema necesidad, en apoyo de los vigiles. Los pretorianos eran también encargados de montar guardia en los espectáculos públicos para evitar desórdenes por parte de la población. Los días de celebraciones, pretorianos y cohortes urbanas se habrían repartido las tareas; mientras los pretorianos asegurarían los propios lugares de espectáculos, los urbani patrullarían por la ciudad para evitar el robo en las casas vacías. Una cohorte era destinada habitualmente para montar guardia durante los juegos. El emperador Nerón llegó al extremo de ordenar a los pretorianos controlar los gritos desacompasados o los “silencios apáticos” del público en sus actuaciones. Tengamos en cuenta que la reacción del público durante un espectáculo no podía desdeñarse como índice de popularidad del organizador de los juegos, en este caso el emperador, existiendo incluso dos o tres formas diferentes de aplaudir; por todo ello Nerón prefería asegurarse una reacción correcta del público mediante un poco de presión antes que asumir el riesgo de una respuesta negativa o apática del graderío.

Otro papel importante de la Guardia Pretoriana en la capital era el de servicio de información. Todo militar estaba obligado a proporcionar informaciones concernientes a la paz pública de las que hubiera tenido conocimiento; de este modo los pretorianos, junto a los soldados de las cohortes urbanas, podían desempeñar su papel de informantes al estar estacionados en puntos estratégicos para el mantenimiento del orden, como los lugares de espectáculos, los mercados o incluso las puertas de la ciudad. Esta labor de informantes la ejercían incluso en el propio palacio, como ocurrió con uno de los hijos de Agripina la Mayor, Nerón (hijo mayor del difunto Germánico, no confundir con el futuro emperador), a cuya caída en 26 d.C. contribuyeron las delaciones ante Sejano de unos pretorianos que se habían hecho eco de sus palabras mientras montaban guardia en una de las puertas. Cabe recordar también que cierto número de pretorianos estaría destacado en stationes en distintos puntos de la capital; sólo se sabe con seguridad de la existencia de una de ellas en el Esquilino. El propio campamento pretoriano estaba también custodiado por una cohorte pretoriana al completo, con tribunos y mandos inferiores al frente, que rotaba cada día.

En los procesos contra la seguridad del Estado y del emperador o delitos de lesa majestad, los pretorianos, con sus altos oficiales al frente, solían hacerse cargo de la custodia de los arrestados, así como de su interrogatorio y de la instrucción de la acusación. Los pretorianos y sus mandos también eran habitualmente empleados para llevar a cabo asesinatos políticos y eliminar posibles rivales del emperador o individuos potencialmente problemáticos.

Un aspecto esencial en el funcionamiento de la Guardia Pretoriana era el abastecimiento de vestimenta, calzado y equipo. Estas necesidades, sobre todo ante la variedad posible de combinaciones de las funciones que ejercían, habrían generado no pocos quebraderos de cabeza de índole logistico. Para empezar, habrían sido necesarias no menos de cinco mil togae para su servicio en palacio, aunque los más seguro es que existiera un conjunto de unas 500 en el puesto de guardia del palacio imperial y que las diferentes cohortes las frieran utilizando de forma indiscriminada, tal como pudo haber pasado también con el equipo de parada.  En cuanto a las necesidades de armamento y equipo, éstas no serían muy diferentes de las de una legión, a excepción del equipamiento de parada (ausente en estas últimas unidades): espadas, lanzas y pila, scuta de parada y de combate, cascos y armaduras. Dichas necesidades de armamento quedarían centralizadas en los arsenales y gestionadas por su personal administrativo. Por último, cabría recordar que estas necesidades se habrían visto bastante incrementadas desde fines del s. TT a partir de la reforma operada por Septimio Severo en la Guardia en el año 193.

A lo largo de sus más de tres siglos de historia, tanto los mandos como los soldados de la Guardia Pretoriana protagonizaron diversos cambios tanto en su indumentaria (que incluía el uniforme de servicio y el de ceremonias) como en su armamento, sin olvidar que sus mayores emolumentos les permitían vestir prendas más caras que los legionarios. Disponían de cuatro uniformes según el servicio a desempeñar: el uniforme civil (con toga de ciudadano para los servicios en el palatino y en el exterior del Senado, con la espada oculta bajo la toga y sin coraza), el uniforme de parada (utilizado cuando acompañaban al emperador en algún evento y por ello portando solo una daga ceremonial), el uniforme de servicio (compuesto por una túnica y el gladius) y el uniforme de combate (con armadura, escudo, armas, etc.).

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Los oficiales usaban un tipo de capa de color rojo que se fijaba al hombro izquierdo mediante una fíbula y llamada paludamentum, muy similar al sagum pero con los bordes inferiores redondeados y de mejor calidad; junto con un tipo de pantalones ajustados por encima de la rodilla llamados feminalia, los cuales fueron sustituidos en el s. III d.C. por pantalones más amplios llamados bracae. Se usaba un cinturón llamado cingulum militare cuya primera misión fue la de distribuir el peso de la cota de malla sobre las caderas en campaña, o dos cinturones para sujetar uno la daga y otro la espada fuera de ella. Por su parte, los soldados usaron como prenda básica durante toda su historia una túnica de lana sin teñir y de color blanco en Roma y rojo en campaña, formada por una pieza de lino o lana por encima de las rodillas, con mangas cortas o sin mangas y una amplia abertura para introducir la cabeza y un brazo dejando un hombro al descubierto. Podían ir ceñidas con una pieza de tela colocada alrededor de la cintura llamada ventralem, y bajo ellas portaban un tipo de ropa interior llamada subligaculum o subligar. En invierno contaban con una capa de forma ovalada y con capucha llamada paenula, pero que desde finales del siglo I d.C. fue sustituida por el típico sagum o pieza de tejido rectangular sujeta mediante una fíbula sobre el hombro derecho. En cuanto al calzado, hasta mediados del s. II d.C. los soldados utilizaban las típicas caligae, una especie de sandalia militar cuya base se componía de tres capas de cuero, con la suela tachonada de clavos para incrementar el agarre y prolongar la vida del calzado y una serie de tiras de cuero que se anudaban a lo largo del tobillo para favorecer una perfecta sujeción al pie; mientras que los oficiales superiores utilizaban un tipo de bota propia llamada calceus.

Con respecto a la armadura que portaba la Guardia Pretoriana parece que hasta finales del s. I d.C. el equipo de los pretorianos no era muy distinto del de los legionarios, excepto por sus escudos o los blasones. Durante los primeros años de su existencia los soldados pretorianos iban equipados con una cota de mallas (lorica hamata) que era la de uso corriente en el ejército romano y se elaboraba mediante pequeñas anillas de metal enlazadas entre sí, y protegía por completo el tronco del portador prolongándose a veces hasta los muslos. Solían ser muy pesadas (8-14 kg.), descansando la mayor parte del peso en los hombros y el resto en la cadera al apoyarse en el cinturón, cuya misión también era la de evitar que la coraza fuera muy suelta en combate y dificultara los movimientos del soldado. Así, las cotas de malla ofrecían una aceptable protección contra las armas de punta, y una mejor contra las de filo y contra proyectiles ligeros (flechas, etc.); ya que debajo de ellas los pretorianos también vestían el denominado thoracomachus, prenda destinada a impedir que la armadura deteriorara la túnica o causara dolorosas rozaduras en la piel. Por su parte, para proteger la zona del cuello llevaban un pañuelo llamado focale que también protegía esa zona de los roces de la coraza y del frio. Existía también un tipo de coraza musculada llamada lorica thorax, de tradición griega que solo portaban los altos mandos y los oficiales; estaba compuesta de peto y espaldar con la representación de una musculatura en relieve muy desarrollada.

A mediados del siglo I d. C. aparecerá la llamada lorica segmentata, formada por placas de metal rígido unidas entre sí mediante tiras de cuero interiores que protegían al portador desde la cintura hasta el cuello; también contaba con piezas adaptadas para los hombros de mayor resistencia a los golpes verticales. Dicho nuevo modelo presentaba ciertas desventajas con respecto a sus predecesoras ya que su mantenimiento debía ser especializado, sus enganches eran bastante débiles, no protegía los muslos, etc. pero las ventajas que reportaba eran mucho mayores pues detenía golpes más fuertes sin sufrir daños y proporcionaba una buena protección no solo contra elementos arrojadizos ligeros sino también contra lanzas y jabalinas. A ello deberíamos unir el hecho de que sus articulaciones permitían una gran comodidad de movimientos, que su coste de fabricación era menor y que pesaba solo entre 6-9 kg. por lo que mejoraba los movimientos de los soldados en combate y facilitaba su carga en los desplazamientos. La guardia tardía utilizará la llamada lorica squamata, que se elaboraba mediante pequeñas piezas de metal con forma de escamas engarzadas entre sí a una pieza inferior (de lino o cuero) que actuaba como base para mantenerlos en posición. Pero este modelo, a pesar de que permitía una mayor movilidad y tanto un coste de producción como de mantenimiento más bajo que la anterior, ofrecía una protección defensiva mucho menor.

En lo que se refiere a los escudos, la Guardia Pretoriana parece que utilizó, hasta finales del siglo II d.C. el habitual escudo ovalado legionario de la etapa republicana; aunque en la columna trajana los pretorianos aparecen a veces con el escudo ovalado y otras con el scutum rectangular típico de los legionarios (pero con los lados curvos) y que se caracterizaba por presentar una spina que lo recorría verticalmente a lo largo de su eje, con un ensanchamiento en el centro para proteger la mano del portador, y un escorpión grabado en la parte externa o tres de ellos con uno en el centro. Es por ello que quizá el scutum se utilizara sobre todo en ceremonias o paradas, o lo portaran solo los pretorianos que se dedicaban a la custodia inmediata del emperador, tanto en tiempos de paz como en campaña, ya que a mediados del siglo III d.C. siguieron apareciendo nuevas muestras de la utilización del scutum. La caballería pretoriana dispondría de un escudo plano ovalado o hexagonal realizado en madera y decorado con la típica figura de los escorpiones.

En los primeros tiempos de la Guardia esta se protegía con los típicos cascos republicanos de estilo montefortino; el famoso casco ático que los pretorianos aparecen portando en algunas representaciones se habría empleado solo como parte del uniforme de parada. Ya a finales del siglo I d.C. en el equipamiento de los soldados pretorianos se sucederían tres tipos de cascos básicos: el Buggenum (inspirado en el modelo montefortino con un cuerpo de perfil ojival, una protuberancia hueca en la parte superior y un pequeño cubrenuca en ángulo pronunciado), el Haguenau (más adaptado al combate y fabricado en una sola pieza con un amplio cubrenuca perpendicular y un refuerzo frontal fijado en los temporales, con amplias carrilleras) y el Weisenau (normalmente de hierro con el casquete y el cubrenuca en una sola pieza y un hueco para las orejas reforzado por una banda ribeteada y al que a veces se añadían elementos decorativos).

Las armas básicas fueron las mismas que emplearon los legionarios de infantería pesada y, hasta finales del siglo II d.C., entre ellas se encontraba el gladius o espada corta;la vaina era de madera con refuerzos metálicos y, en el caso de los pretorianos, su elevado salario les permitía poder decorarla con profusión. Los soldados pretorianos la portaban en el costado derecho, pero los centuriones la llevaban al izquierdo como símbolo distintivo.Desde finales del siglo II d.C. esta fue sustituida por la spatha, de anchura variable y hoja más larga que el gladius. En el costado contrario al que se colocaban estas armas, los soldados pretorianos portaban una daga llamada pugio. Como acompañamiento tradicional de la infantería legionaria se empleó una jabalina o pilum como arma arrojadiza, compuesta por un asta de madera y una parte metálica en el extremo de entre 60-90 cm. obteniéndose una longitud total de 2 m.; existiendo una versión más ligera llamada lancea o jabalina ligera (a veces se colocaba en ellas una bola de plomo como sobrepeso para aumentar la capacidad de penetración, pero ello les restaba recorrido). Es posible que los  soldados recibirían instrucción en el manejo del arco, por si fuera necesario, quizá a raíz de las reformas protagonizadas por Septimio Severo.

Se sabe que la Guardia disponía de máquinas de guerra que podían ser usadas tanto para la  defensa como para el ataque, para labores urbanísticas, lucha contra incendios, etc. según lo requiriera la situación; almacenándose en el arsenal del Castra. De entre este tipo de armas de proyectiles destacan, hasta el siglo II d.C., la ballista y la catapulta. También contaban con el llamado scorpion, el onagro o la carrobalista.

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La luna es una ausencia

La luna es una ausencia, Carolina Coronado (1820-1911)

Y tú, ¿quién eres de la noche errante
aparición que pasas silenciosa,
cruzando los espacios ondulantes
tras los vapores de la nube acuosa?

Negra la tierra, triste el firmamento,
ciegos mis ojos sin tu luz estaban,
y suspirando entre el oscuro viento
tenebrosos espíritus vagaban.

yo te aguardaba, y cuando vi tus rojos
perfiles asomar con lenta calma,
como tu rayo descendió a mis ojos,
tierna alegría descendió a mi alma.

¿Y a mis ruegos acudes perezosa
cuando amoroso el corazón te ansía?
Ven a mí, suave luz, nocturna, hermosa
hija del cielo, ven: ¡por qué tardía!

Carolina Coronado (1820-1911)

VENENO/POISON

Las plantaciones de aceite de palma están destruyendo el bosque tropical, acabando con la fauna que allí vive, fomenta la esclavitud y la mano de obra infantil, sus plantaciones son fumigadas con pesticidas altamente tóxicos y su consumo no es nada saludable. Hemos perdido el control de aquello de lo que nos alimentamos y a causa de ello, 2 de cada 3 productos que consumimos, llevan aceite de palma entre sus compuestos. Esta es la terrible realidad que oculta el aceite de palma, una realidad que nos afecta a todos.

Id a cualquier supermercado y mirad los ingredientes, casi el 50% de todos los procesados, sobretodo los mas baratos y apetitosos, tienen aceite de palma. Siempre intento no comprarlo, pero alguna vez caigo. Hay que seguir esforzándose por no comprar ni comer estos productos….

Marcas caras y usando ingredientes baratos

La mayoría de las personas, compran su alimento sin preguntarse tan sólo de donde proviene y como repercute tanto al medio ambiente como a la salud. Es muy importante saber la procedencia y peligros que supone la sobreproducción de estos alimentos tan baratos y nocivos para todos nosotros. El aceite de palma es uno de ellos , trataremos de dar algunas pautas para evitar su consumo y mostraros la terrible repercusión que está suponiendo, hoy en No Tan Lejos.

Llevo mucho tiempo hablando de este tema y la gente te escucha pero luego lo que hacen es mirar a otro lado, otros están tan abobados que dicen que no se puede hacer nada, creen que las cosas no podrían ser de otra manera. Lo más irónico de todo es que luego te ponen niños felices en los anuncios.

¡Por qué el aceite de palma es tan malo para la salud! El aceite de palma es un aceite de origen vegetal que encontramos en multitud de productos alimenticios, que a pesar de su uso tan extendido se convierte en una opción poco saludable. Descubre por qué. Si miras en las etiquetas de la mayoría de productos alimenticios que tienes en estos momentos en tu despensa es bastante posible que, entre sus ingredientes te encuentres con el aceite de palma. Y es que, sin duda alguna, nos encontramos ante uno de los aceites más utilizados del mundo, siendo muy fácil encontrarlo en una gran diversidad de productos que comemos cada día. Todo ello a pesar de no ser una opción muy adecuada desde un punto de vista tanto nutritivo como medicinal. Este aceite se produce a partir de los frutos de la palma africana, una planta perenne que puede llegar a alcanzar más de 100 años y los 40 metros de altura, aunque debido a su uso productivo lo cierto es que no suelen llegar hasta los 25 años y los 12 metros de altura. Sus frutos se agrupan en una especie de drupa, los cuales se encuentran cubiertos por un tejido ceroso, con una estructura dura y redonda en cuyo interior encontramos una almendra. A partir de estos frutos se obtiene el conocido como aceite de palma. ¿Dónde encontramos aceite de palma? Lo cierto es que podemos encontrar aceite de palma en la composición de una grandísima variedad de productos (alimenticios y no alimenticios). Desde un punto de vista alimentario, los productos donde comúnmente podemos distinguir la presencia de este aceite como uno de sus ingredientes son los siguientes: • Bollería, tartas, galletas y pasteles: sobre todo en caso de bollería industrial como sustituto de las grasas hidrogenadas y de la mantequilla. • Coberturas y cremas: al fundirse mejor que el chocolate tiende a ser utilizado para mantener y almacenar cremas y coberturas. • Productos untables: es común encontrarlo en margarinas o cremas de cacao ya que por poseer un alto contenido en grasas saturadas tiende a facilitar el untado. • Productos precocinados: es muy común encontrar aceite de palma como ingrediente en una amplia variedad de alimentos precocinados, desde pizzas hasta patatas fritas o alimentos empanados. El motivo es sencillo, además de ser más barato tiende a enranciarse menos. • Aperitivos y chips salados: especialmente porque este aceite tiende a aguantar más frituras que otras grasas. ¿Por qué es tan malo para la salud? A pesar de su uso tan extendido, siendo muy habitual encontrarlo en una amplia variedad de productos alimenticios en realidad sumamente diversos (desde galletas a pasteles, pasando por pizzas precocinadas, cremas de cacao o aperitivos salados), la realidad es que desde un punto de vista nutricional no es una opción muy saludable. El motivo principal lo encontramos en su alto contenido en grasas saturadas (concretamente en ácidos grasos saturados de cadena larga). De hecho, en torno a un 50% de las grasas presentes en el aceite de palma son saturadas. Tal y como han demostrado muchos estudios científicos, un consumo prolongado y regular de grasas saturadas influyen de forma negativa en el aumento del colesterol LDL en la sangre, lo que duplica el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Guidó made in U.S.A.

La creación de Juan Guaidó: cómo los laboratorios de cambio de régimen estadounidenses crearon al líder del golpe de estado en Venezuela

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Juan Guaidó es el producto de un proyecto de una década supervisado por los entrenadores de élite de Washington para cambios de gobierno. Mientras se hace pasar por un campeón de la democracia, ha pasado años al frente de una violenta campaña de desestabilización.

Antes del fatídico día 22 de enero, menos de uno de cada cinco venezolanos había oído hablar de Juan Guaidó. Hace solo unos meses atrás, este hombre de 35 años era un personaje oscuro en un grupo de extrema derecha políticamente marginal, estrechamente asociado con actos de violencia callejera. Incluso en su propio partido, Guaidó había sido una figura de nivel medio en la Asamblea Nacional, dominada por la oposición, que ahora se encuentra bajo desacato según la Constitución venezolana.

Pero después de una llamada telefónica del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, Guaidó se proclamó a sí mismo como presidente de Venezuela. Ungido como el líder de su país por Washington, un político previamente desconocido fue trasladado al escenario internacional como el líder seleccionado por Estados Unidos para la nación con las reservas de petróleo más grandes del mundo.

Haciendo eco del Consenso de Washington, el comité editorial del New York Times calificó a Guaidó como un “rival creíble” para Maduro con un “estilo refrescante y una visión para hacer avanzar al país”. El comité editorial de Bloomberg News lo aplaudió por buscar la “restauración de la democracia” y el Wall Street Journal lo declaró “un nuevo líder democrático”. Mientras tanto, Canadá, numerosas naciones europeas, Israel y el bloque de gobiernos latinoamericanos de derecha conocido como el Grupo de Lima reconocieron a Guaidó como el líder legítimo de Venezuela.

Si bien Guaidó parecía haberse materializado de la nada, él era, de hecho, el producto de más de una década de asidua preparación por parte de las fábricas de élite dedicadas al cambio de régimen del gobierno de Estados Unidos. Junto a un grupo de activistas estudiantiles de derecha, Guaidó fue entrenado para socavar el gobierno de orientación socialista de Venezuela, para desestabilizar el país y, algún día, tomar el poder. Aunque ha sido una figura menor en la política venezolana, había pasado años demostrando en silencio su valía en los pasillos del poder de Washington.

“Juan Guaidó es un personaje que se ha creado para esta circunstancia”, dijo a The Grayzone, Marco Teruggi, sociólogo argentino y renombrado cronista de la política venezolana. “Es la lógica de un laboratorio: Guaidó es como una mezcla de varios elementos que crean un personaje que, con toda honestidad, provoca entre risa y preocupación”.

Diego Sequera, periodista y escritor venezolano de la agencia de investigación Misión Verdad, estuvo de acuerdo: “Guaidó es más popular fuera de Venezuela que en el interior, especialmente en los círculos elitistas de la Ivy League y de Washington”, comentó Sequera a The Grayzone: “Es un personaje conocido allí, es previsiblemente de derecha y se considera leal al programa”.

Mientras que Guaidó se vende hoy como la cara de la restauración democrática, su carrera la realizó en la facción más violenta del partido de oposición más radical de Venezuela, ubicándose a la vanguardia de una campaña de desestabilización tras otra. Su partido ha sido ampliamente desacreditado dentro de Venezuela y es, en parte, responsable de fragmentar una oposición muy debilitada.

“Estos líderes radicales no tienen más del 20 por ciento en las encuestas de opinión”, escribió Luis Vicente León, el principal encuestador de Venezuela. Según León, el partido de Guaidó permanece aislado porque la mayoría de la población “no quiere la guerra”. “Lo que quieren es una solución”.

Pero esta es precisamente la razón por la que Guaidó fue seleccionado por Washington: no se espera que guíe a Venezuela hacia la democracia, sino que derrumbe a un país que durante las últimas dos décadas ha sido un bastión de resistencia a la hegemonía estadounidense. Su improbable ascenso señala la culminación de un proyecto de dos décadas para destruir un régimen socialista.

Apuntando a la “troika de la tiranía”

Desde la elección de Hugo Chávez en 1998, Estados Unidos ha luchado para restablecer el control sobre Venezuela y sus vastas reservas petroleras. Los programas socialistas de Chávez pueden haber redistribuido la riqueza del país y ayudado a sacar a millones de personas de la pobreza, pero también le colocaron un objetivo en la espalda. En 2002, la oposición lo derrocó brevemente con el apoyo y reconocimiento de Estados Unidos antes de que el ejército restableciera su presidencia luego de una movilización popular masiva. A lo largo de las administraciones de los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush y Barack Obama, Chávez sobrevivió a numerosos planes de asesinato antes de sucumbir al cáncer en 2013. Su sucesor, Nicolás Maduro, sobrevivió a tres atentados contra su vida.

El gobierno de Trump elevó inmediatamente a Venezuela a la cima de la lista de objetivos de cambio de régimen de Washington, calificándolo de líder de una “troika de la tiranía”. El año pasado, el equipo de seguridad nacional de Trump intentó reclutar miembros del ejército para montar una junta militar, pero ese esfuerzo fracasó.

Según el gobierno venezolano, Estados Unidos también participó en un complot con el nombre código “Operación Constitución” para capturar a Maduro en el palacio presidencial de Miraflores, y otro llamado “Operación Armagedón” para asesinarlo en el desfile militar de julio de 2017. Poco más de un año después, los líderes de la oposición exiliados intentaron matar a Maduro, y fallaron, con drones cargados de explosivos durante un desfile militar en Caracas.

Más de una década antes de estas intrigas, un grupo de estudiantes de la oposición derechista fue seleccionado y preparado personalmente por una academia para capacitar a las élites en el cambio de régimen financiada por Estados Unidos para derrocar al gobierno de Venezuela y restaurar el orden neoliberal.Capacitación proporcionada por “el grupo ‘exportador de revoluciones’ que sembró las semillas para varias revoluciones de color”

El 5 de octubre de 2005, con la popularidad de Chávez en su apogeo y su gobierno planificando programas socialistas de envergadurax, cinco “líderes estudiantiles” venezolanos llegaron a Belgrado, Serbia, para comenzar a entrenarse para una insurrección.

Los estudiantes habían llegado de Venezuela por cortesía del Centro de Acción y Estrategias No Violentas Aplicadas (CANVAS). Este grupo se financia en gran parte a través de la National Endowment for Democracy (NED), un apéndice de la CIA que funciona como el brazo principal del gobierno de los Estados Unidos para promover cambios de gobierno; y por filiales como el Instituto Republicano Internacional y el Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales. De acuerdo con los correos electrónicos internos filtrados de Stratfor, una firma de inteligencia conocida como “la CIA en la sombra“, “[CANVAS] también puede haber recibido financiamiento y capacitación de la CIA durante la lucha en contra de Milosevic durante 1999/2000”.

CANVAS es una escisión de Otpor, un grupo opositor serbio fundado por Srdja Popovic en 1998 en la Universidad de Belgrado. Otpor, que significa “resistencia” en serbio, fue el grupo estudiantil que ganó fama internacional y promoción nivel Hollywood, al propiciar las protestas que eventualmente derrocaron a Slobodan Milosevic.

Esta pequeña célula de especialistas en cambio de régimen operaba de acuerdo con las teorías del difunto Gene Sharp, el llamado “Clausewitz de la lucha no violenta”. Sharp había trabajado con el Coronel Robert Helvey, un ex analista de la Agencia de Inteligencia de la Defensa, para concebir el plan estratégico para una forma de guerra híbrida, le confirió armas a la protesta y que apuntó a los Estados que resistieron contra la dominación unipolar de Washington.

Otpor recibió el apoyo de la NED, USAID y el Instituto Albert Einstein de Sharp. Sinisa Sikman, una de las principales capacitadoras de Otpor, dijo una vez que el grupo incluso recibió financiamiento directo de la CIA.

Según un correo electrónico filtrado de un empleado de Stratfor, después de sacar a Milosevic fuera del poder, “los niños que dirigían OTPOR crecieron, adquirieron trajes y diseñaron CANVAS… o, en otras palabras, un grupo ‘exportador de revoluciones’ que sembró las semillas para varias revoluciones de color. Todavía dependen del financiamiento de Estados Unidos y, básicamente, recorren el mundo tratando de derrocar a dictadores y gobiernos autocráticos (a aquellos que no les gusta a los Estados Unidos)”.

Stratfor reveló que CANVAS “dirigió su atención a Venezuela” en 2005 luego de entrenar a movimientos de oposición que lideraron las operaciones de cambio de régimen a favor de la OTAN en Europa del Este.

Al monitorear el programa de capacitación CANVAS, Stratfor describió su agenda insurreccional en un lenguaje sorprendentemente contundente: “El éxito no está garantizado, y los movimientos estudiantiles son sólo el comienzo de lo que podría ser un esfuerzo de varios años para desencadenar una revolución en Venezuela, pero los propios entrenadores son las personas que se burlan del ‘Carnicero de los Balcanes’. Tienen habilidades demenciales. Cuando veas a estudiantes en cinco universidades venezolanas realizar demostraciones simultáneas, sabrás que la capacitación ha terminado y que el trabajo real ha comenzado”.

El nacimiento de la estructura de la “Generación 2007” para el cambio de régimen

El “trabajo real” comenzó dos años después, en 2007, cuando Guaidó se graduó de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas. Se mudó a Washington DC para inscribirse en el Programa de Gobernabilidad y Gestión Política de la Universidad George Washington bajo la tutela del economista venezolano Luis Enrique Berrizbeitia, uno de los principales economistas neoliberales de América Latina. Berrizbeitia fue director ejecutivo del Fondo Monetario Internacional y pasó más de una década trabajando en el sector energético venezolano en la época del antiguo régimen oligárquico que Chávez eliminó.

Ese año, Guaidó ayudó a liderar mítines antigubernamentales después de que el gobierno venezolano no renovó la licencia de Radio Caracas Televisión (RCTV). Esta estación privada jugó un papel importante en el golpe de 2002 contra Hugo Chávez. RCTV ayudó a movilizar a manifestantes antigubernamentales, falsificó información que culpaba a simpatizantes del gobierno por actos de violencia llevados a cabo por miembros de la oposición, y prohibió los informes a favor del gobierno en medio del golpe. El papel de RCTV y otras estaciones de propiedad oligárquica en la conducción del fallido intento de golpe de Estado se describió en el aclamado documental “La revolución no será televisada”.

Ese mismo año, los estudiantes se atribuyeron el crédito por obstaculizar el referéndum constitucional de Chávez por un “socialismo del siglo XXI” que prometía “establecer el marco legal para la reorganización política y social del país, otorgando poder directo a las comunidades organizadas como un requisito previo para el desarrollo de un nuevo sistema económico”.

De las protestas en torno a RCTV y el referéndum, nació un tipo de cuadros activistas especializados en el cambio de régimen respaldados por Estados Unidos. Se llamaban a sí mismos la “Generación 2007.”

Los capacitadores de Stratfor y CANVAS de esta célula identificaron al aliado de Guaidó, -un organizador político libertario- llamado Yon Goicoechea, como un “factor clave” para derrotar al referéndum constitucional. El año siguiente, Goicochea fue recompensado por sus esfuerzos con el Premio Milton Friedman por Promover la Libertad, del Instituto Cato, junto con un premio de US$ 500.000, que rápidamente invirtió en el impulso de su propia red política.

Friedman, por supuesto, fue el padrino de los notorios neoliberales Chicago Boys que fueron importados a Chile por el líder de la junta dictatorial de Augusto Pinochet para implementar políticas radicales de austeridad fiscal tipo “doctrina del shock”. Y el Cato Institute es el grupo de expertos libertarios [en el sentido norteamericano, promotores de una participación mínima del Estado principalmente en los asuntos económicos] con sede en Washington DC, fundado por los hermanos Koch, dos de los principales donantes del Partido Republicano que se han convertido en defensores agresivos de la derecha en toda América Latina.

Wikileaks publicó un correo electrónico de 2007 del embajador estadounidense en Venezuela, William Brownfield, enviado al Departamento de Estado, al Consejo de Seguridad Nacional y al Departamento de Defensa del Comando Sur, alabando a la “Generación de 2007” por haber “forzado al presidente venezolano, acostumbrado a establecer la agenda política, a (sobre) reaccionar”. Entre los “líderes emergentes” que Brownfield identificó estaban Freddy Guevara y Yon Goicoechea, figura ésta última que fue aplaudida como “uno de los defensores más articulados de las libertades civiles entre los estudiantes”.

Con una gran cantidad de dinero de los oligarcas libertarios y de los equipos de poder blando del gobierno de Estados Unidos, el cuadro venezolano radical llevó las tácticas de Otpor a las calles, junto con una versión del logotipo del grupo, como se ve a continuación:

“Galvanizando el malestar público… para aprovechar la situación y voltearla contra Chávez”

En 2009, los jóvenes activistas de la Generación 2007 escenificaron su manifestación más provocadora hasta el momento, se quitaron los pantalones en las vías públicas y utilizaron las escandalosas tácticas guerrilleras de teatro descritas por Gene Sharp en los manuales de cambio de régimen. Los manifestantes se habían movilizado contra el arresto de un aliado de otro grupo juvenil llamado JAVU. Este grupo de extrema derecha “reunió fondos de diversas fuentes del gobierno de Estados Unidos, lo cual le permitió ganar notoriedad rápidamente como el ala de línea dura de los movimientos de calle de la oposición”, según el libro del académico George Ciccariello-Maher, “Construyendo la comuna”.

Si bien el video de la protesta no está disponible, muchos venezolanos han identificado a Guaidó como uno de sus participantes clave. Y si no obstante la acusación no está confirmada, es ciertamente plausible; los manifestantes de glúteos desnudos eran miembros del núcleo interno de la Generación 2007 a la que pertenecía Guaidó, ¡y estaban vestidos con su marca registrada, las camisetas de Venezuela Resistencia!, como se ve abajo:

Ese año, Guaidó se expuso al público de otra manera, fundando un partido político para capturar la energía anti-Chávez que su Generación 2007 había cultivado. La llamada “Voluntad Popular” fue liderada por Leopoldo López, un instigador de derecha educado en Princeton, que participó activamente en los programas de la NED, que fue elegido alcalde de un distrito en Caracas, de los más ricos del país. López es un retrato de la aristocracia venezolana, directamente descendiente del primer presidente de su país. También es primo hermano de Thor Halvorssen, fundador de Human Rights Foundation, con sede en Estados Unidos, que funciona como tarantín publicitario de facto para activistas antigubernamentales respaldados por Estados Unidos en países seleccionados por Washington para el cambio de gobierno.

Si bien los intereses de López se alinearon perfectamente con los de Washington, los cables diplomáticos de Estados Unidos publicados por Wikileaks destacaron las tendencias fanáticas de Voluntad Popular que la conducirían en última instancia a su marginación. Un cable identificó a López como “una figura divisiva dentro de la oposición… a menudo descrita como arrogante, vengativo y hambriento de poder”. Otros destacaron su obsesión con las confrontaciones callejeras y su “enfoque inflexible” como una fuente de tensión con otros líderes opositores que dieron prioridad a la unidad y la participación en las instituciones democráticas del país.

Voluntad Popular fundador Leopoldo Lopez y su esposa, Lilian Tintori

Para 2010, Voluntad Popular y sus partidarios extranjeros se movieron para explotar la peor sequía que azotó a Venezuela en décadas. La gran escasez de electricidad había golpeado al país debido a la escasez de agua, que era necesaria para alimentar las centrales hidroeléctricas. Una recesión económica mundial y la disminución de los precios del petróleo agravaron la crisis, lo que provocó el descontento público.

Stratfor y CANVAS, asesores clave de Guaidó y su equipo antigubernamental, idearon un plan sorprendentemente cínico para introducir una daga a través del corazón de la Revolución Bolivariana. El plan giraba en torno al colapso del 70% del sistema eléctrico del país en abril de 2010.

“Este podría ser el evento decisivo, ya que Chávez no puede hacer mucho para proteger a los pobres por la falla del sistema”, declaró el memorando interno de Stratfor. “Esto probablemente tendría el impacto de galvanizar la inestabilidad pública de una manera que ningún grupo de la oposición podría generar. En ese momento, un grupo de oposición sería lo mejor para aprovechar la situación según sus necesidades y voltearla contra Chávez”.

Para este punto, la oposición venezolana recibía de US$ 40-50 millones al año de organizaciones gubernamentales como la USAID y la NED, según un informe del think-tank español Instituto FRIDE. También tenía una cuantiosa riqueza en sus propias cuentas, que en su mayoría estaban fuera del país.

Si bien el escenario previsto por Stratfor no llegó a buen término, los activistas del partido Voluntad Popular y sus aliados descartaron cualquier pretensión de no violencia y se unieron a un plan radical para desestabilizar el país.

Hacia la desestabilización violenta

En noviembre de 2010, según correos electrónicos obtenidos por los servicios de seguridad venezolanos y presentados por el ex ministro de Justicia, Miguel Rodríguez Torres, Guaidó, Goicoechea y varios otros activistas estudiantiles asistieron a una jornada secreta de capacitación de cinco días en un hotel en México, al que apodaron “fiesta mexicana”. Las sesiones fueron dirigidas por Otpor, los capacitadores para cambios de gobierno con sede en Belgrado respaldados por el gobierno de los Estados Unidos. Según se informa, la reunión recibió la bendición de Otto Reich, fanático anticastrista del exilio que trabajó en el Departamento de Estado de George W. Bush, y del expresidente colombiano de derecha, Álvaro Uribe.

En el hotel Fiesta Mexicana, según los correos electrónicos, Guaidó y sus compañeros activistas idearon un plan para derrocar al presidente Hugo Chávez generando caos a través de prolongados espasmos de violencia callejera.

Tres figuras de la industria petrolera -Gustavo Tovar, Eligio Cedeño y Pedro Burelli- supuestamente pagaron la cuenta de US$ 52.000 requerida para celebrar la reunión. Tovar es un autodenominado “activista de derechos humanos” e “intelectual” cuyo hermano menor, Reynaldo Tovar Arroyo, es el representante en Venezuela de Petroquímica del Golfo, una empresa privada mexicana de petróleo y gas que tiene un contrato con el Estado venezolano.
Cedeño, por su parte, es un empresario venezolano fugitivo que solicitó asilo en los Estados Unidos, y Pedro Burelli, ex ejecutivo de JP Morgan y ex director de la compañía petrolera nacional de Venezuela (PDVSA).

Burelli definió el encuentro como “una reunión legítima que se dio lugar en un hotel con un nombre diferente” en México.Al preguntarle si OTPOR coordinó la reunión, sólo manifestó que “le gusta” el trabajo de OTPOR/CANVAS y mientras que no es un financista, le ha “recomendado a activistas de diferentes países que le siguieran la pista y participen en las actividades que dirigen en varios países”.Burelli agregó: “En Venezuela, el Instituto Einstein abiertamente ha entrenado a miles. La filosofía de Gene Sharp es ampliamente estudiada y reconocida. Y que probablemente esto ha evitado que la lucha se convirtiera en una guerra civil”.

El supuesto complot de la “Fiesta Mexicana” fluyó hacia otro plan de desestabilización revelado en una serie de documentos producidos por el gobierno venezolano. En mayo de 2014, Caracas publicó documentos que detallan un plan de asesinato contra el presidente Nicolás Maduro. Las filtraciones identificaron a la antichavista de línea dura María Corina Machado -hoy en día la principal ficha del senador Marco Rubio-, como la lideresa del plan. Fundadora de Súmate, grupo financiado por la NED, Machado ha fungido como enlace internacional para la oposición visitando al presidente George W. Bush en 2005.

Machado and George W. Bush, 2005

“Creo que es hora de reunir esfuerzos; haga las llamadas necesarias y obtenga financiamiento para aniquilar a Maduro y el resto se derrumbará”, escribió Machado en un correo electrónico al ex diplomático venezolano Diego Arria en 2014.En otro correo, Machado afirmó que el plan violento tuvo la bendición del embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker. “Ya me decidí y esta lucha continuará hasta que este régimen sea derrocado y cumplamos con nuestros amigos en el mundo. Si fui a San Cristóbal y me expuse ante la OEA, no temo nada. Kevin Whitaker ya ha reconfirmado su apoyo y señaló los nuevos pasos. Tenemos una chequera más fuerte que la del régimen para romper el círculo de seguridad internacional”.

Guaidó se va a las barricadas

En febrero, los manifestantes estudiantiles, actuando como fuerza de choque de la oligarquía exiliada, erigieron violentas barricadas en todo el país, convirtiendo los cuarteles controlados por la oposición en fortalezas violentas conocidas como guarimbas. Mientras que los medios internacionales describieron la agitación como una protesta espontánea contra el gobierno de Maduro, hubo una amplia evidencia de que Voluntad Popular estaba orquestando el programa.

“Ninguno de los manifestantes en las universidades usaba sus camisetas universitarias, todos llevaban camisetas de Voluntad Popular o Primero Justicia “, dijo un participante de la guarimba en ese momento. “Podrían haber sido grupos estudiantiles, pero los consejos estudiantiles están afiliados a los partidos políticos de oposición y son responsables ante ellos”.Cuando se les preguntó quiénes eran los líderes, un participante de la guarimba dijo: “Bueno, si soy totalmente honesto, esos tipos ahora son diputados”.

Alrededor de 43 murieron durante las guarimbas del 2014. Tres años después, volvieron a estallar, causando extensa destrucción de la infraestructura pública, el asesinato de partidarios del gobierno y la muerte de 126 personas, muchas de las cuales eran chavistas. En varios casos, los partidarios del gobierno fueron quemados vivos por bandas armadas.

Guaidó estuvo directamente involucrado en las guarimbas de 2014. De hecho, tuiteó un video en el que se mostraba a sí mismo vestido con un casco y una máscara antigás, rodeado de elementos enmascarados y armados que habían cerrado una vía en la que estaban enfrentando de forma violenta con la policía. Aludiendo a su participación en la Generación 2007, proclamó: “Recuerdo que en 2007 proclamamos: ‘¡Estudiantes!’ Ahora, gritamos, ‘¡Resistencia! ¡Resistencia!’”.Guaidó eliminó el tweet, demostrando una aparente preocupación por su imagen como defensor de la democracia.

El 12 de febrero de 2014, durante el apogeo de las guarimbas de ese año, Guaidó se unió a López en la tarima en un mitin de Voluntad Popular y Primero Justicia. Durante una larga diatriba contra el gobierno, López instó a la multitud a marchar a la oficina de la fiscal general Luisa Ortega Díaz. Poco después, la oficina de Díaz fue atacada por bandas armadas que intentaron incendiarla. Ella lo denunció llamándolo “violencia planificada y premeditada”.

Guaido con Lopez en el 12 de Febrero de 2014

En una aparición por televisión en 2016, Guaidó calificó como un mito a las muertes causadas por las guayas, una táctica de la guarimba que consiste en estirar un cable de acero a través de una carretera para herir o matar a los motociclistas. Sus comentarios blanquearon una táctica mortal que mató a civiles desarmados como Santiago Pedroza y que decapitó a un hombre llamado Elvis Durán, entre muchos otros.Este insensible desprecio por la vida humana define a su partido, Voluntad Popular, a los ojos de gran parte del público, incluyendo a muchos opositores de Maduro.

Medidas enérgicas contra Voluntad Popular

A medida que la violencia y la polarización política se intensificaban en todo el país, el gobierno comenzó a actuar contra los líderes de Voluntad Popular que ayudaron a alimentarlo.Freddy Guevara, el Vicepresidente de la Asamblea Nacional y el segundo al mando de Voluntad Popular, fue el principal líder en los disturbios callejeros de 2017. Dado que enfrenta un juicio por su papel en la violencia, Guevara se refugió en la embajada chilena, donde permanece todavía.

Lester Toledo, diputado de Voluntad Popular por el estado de Zulia, fue buscado por el gobierno venezolano en septiembre de 2016 por cargos de financiamiento del terrorismo y planificación de asesinatos. Se dijo que los planes se hicieron con el ex presidente colombiano, Álvaro Uribe. Toledo escapó de Venezuela y realizó varias giras con Human Rights Watch, Freedom House (una organización respaldada por el gobierno estadounidense), el Congreso de España y el Parlamento Europeo.

Carlos Graffe, otro miembro de la Generación 2007 entrenada en Otpor y que dirigió Voluntad Popular, fue arrestado en julio de 2017. Según la policía, estaba en posesión de una bolsa llena de clavos, explosivos C4 y un detonador. Fue puesto en libertad el 27 de diciembre de 2017.

Leopoldo López, el líder popular de Voluntad Popular, está hoy bajo arresto domiciliario, acusado de tener un papel clave en la muerte de 13 personas durante las guarimbas en 2014. Amnistía Internacional elogió a López como un “preso de conciencia” y criticó su traslado de la prisión a la casa como “no lo suficientemente bueno”. Mientras tanto, los familiares de las víctimas de las guarimbas presentaron una demanda con más cargos contra López.

Yon Goicoechea, el niño emblema de los hermanos Koch, una organización respaldada por Estados Unidos, fue detenido en 2016 por las fuerzas de seguridad que afirmaban haber encontrado un kilo de explosivos en su vehículo. En un artículo de opinión del New York Times, Goicoechea protestó por los cargos según él “falsificados” y afirmó que había sido encarcelado simplemente por su “sueño de una sociedad democrática, libre del comunismo”. Fue liberado en noviembre de 2017.

David Smolansky, otro miembro de la Generación 2007 entrenada por Otpor, se convirtió en el alcalde más joven de Venezuela cuando fue elegido en 2013 en el afluente suburbio de El Hatillo, en Caracas. Pero fue despojado de su puesto y condenado a 15 meses de prisión por el Tribunal Supremo después de que se lo encontró culpable de agitar a las violentas guarimbas.

Cuando enfrentaba la posibilidad de ser arrestado, Smolansky se afeitó la barba, se puso gafas de sol y huyó a Brasil disfrazado de sacerdote con una biblia en la mano y un rosario alrededor del cuello. Ahora vive en Washington DC, donde fue elegido por el Secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, para dirigir el grupo de trabajo sobre la crisis de los migrantes y refugiados venezolanos.

Este 26 de julio, Smolansky sostuvo lo que llamó una “reunión cordial” con Elliot Abrams, el condenado convicto del caso Irán-Contras que fue nombrado por Trump como enviado especial de Estados Unidos a Venezuela. Abrams es conocido por supervisar la política encubierta de Estados Unidos relacionada con armar escuadrones de la muerte de extrema derecha durante la década de 1980 en Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Su papel principal en el golpe de Estado de Venezuela ha avivado los temores de que otra guerra proxy sangrienta podría estar gestándose.

Un peón en su juego

El colapso de Voluntad Popular, ocasionado por el peso de la violenta campaña de desestabilización que ejecutó, la enajenó de grandes sectores del público y terminó con gran parte de su liderazgo en el exilio o bajo custodia. Guaidó seguía siendo una figura relativamente menor, después de haber pasado la mayor parte de sus nueve años de carrera en la Asamblea Nacional como diputado suplente. Proveniente de uno de los estados menos poblados de Venezuela, Guaidó ocupó el segundo lugar durante las elecciones parlamentarias de 2015, obteniendo solo el 26% de los votos requeridos para asegurarle un lugar en el parlamento.

Guaidó es conocido como el presidente de la Asamblea Nacional dominada por la oposición, pero nunca fue elegido para el cargo. Los cuatro partidos de oposición que conformaban la Mesa de Unidad Democrática de la Asamblea habían decidido establecer una presidencia rotativa. El turno de Voluntad Popular estaba en camino, pero su fundador, López, estaba bajo arresto domiciliario. Mientras tanto, su segundo al mando, Guevara, se había refugiado en la embajada chilena. Un personaje llamado Juan Andrés Mejía habría sido el siguiente en la línea de mando, pero, por razones que solo ahora están claras, se seleccionó a Juan Guaidó.

“Hay un razonamiento de clase que explica el ascenso de Guaidó”, observó Sequera, el analista venezolano. “Mejía es de clase alta, estudió en una de las universidades privadas más caras de Venezuela y no podía ser vendido fácilmente al público de la manera en que podía hacérselo con Guaidó. Por un lado, Guaidó tiene características mestizas comunes como la mayoría de los venezolanos y parece más un hombre del pueblo. Además, no había estado sobreexpuesto en los medios de comunicación, por lo que podía convertirse en casi cualquier cosa”.

En diciembre de 2018, Guaidó cruzó la frontera y viajó a Washington, Colombia y Brasil para coordinar el plan para realizar manifestaciones masivas durante la toma de posesión del presidente Maduro. La noche anterior a la ceremonia de juramentación de Maduro, el vicepresidente Mike Pence y la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, llamaron a Guaidó para afirmar su apoyo.

Una semana después, el senador Marco Rubio, el senador Rick Scott y el representante Mario Díaz-Balart, todos legisladores del lobby del exilio cubano radicados en Florida, se unieron al presidente Trump y al vicepresidente Pence en la Casa Blanca. A petición de ellos, Trump acordó que si Guaidó se declaraba a sí mismo presidente, lo respaldaría.

El Secretario de Estado Mike Pompeo se reunió personalmente con Guaidó el 10 de enero, según el Wall Street Journal. Sin embargo, Pompeo no pudo pronunciar el nombre de Guaidó cuando lo mencionó en una conferencia de prensa el 25 de enero, refiriéndose a él como “Juan Guido”.

Para el 11 de enero, la página de Wikipedia de Guaidó había sido editada 37 veces, destacando la lucha por dar forma a la imagen de una figura anónima que ahora era un cuadro a la altura de las ambiciones de Washington relacionadas con un cambio de gobierno. Al final, la supervisión editorial de su página fue entregada a la élite del consejo de “bibliotecarios” de Wikipedia, quien lo declaró presidente de Venezuela “en disputa”.

Guaidó pudo haber sido una figura oscura, pero su combinación de radicalismo y oportunismo satisfacía las necesidades de Washington. “Esa pieza interna faltaba”, dijo sobre Guaidó un miembro del gobierno de Trump. “Era la pieza que necesitábamos para que nuestra estrategia fuera coherente y completa”.

“Por primera vez”, Brownfield, el ex embajador de Estados Unidos en Venezuela, se dirigió al New York Times, “usted tiene un líder de la oposición que está señalando claramente que quiere mantener a las fuerzas armadas y a la policía en el lado de los ángeles y con los chicos buenos”.

Pero el partido Voluntad Popular de Guaidó formó las tropas de asalto de las guarimbas que causaron la muerte de policías y ciudadanos comunes por igual. Incluso se había jactado de su propia participación en disturbios callejeros. Y ahora, para conquistar los corazones y las mentes de los militares y la policía, Guaidó tuvo que borrar esta historia empapada de sangre.

El 21 de enero, un día antes de que comenzara el golpe, la esposa de Guaidó envió un video en el que exhortaba a los militares que se levantaran contra Maduro. Su actuación careció de entusiasmo e inspiración, lo que subraya las limitadas perspectivas políticas de su esposo.Cuatro días después, en una rueda de prensa ante simpatizantes, Guaidó anunció su solución a la crisis: “¡Autorizar una intervención humanitaria!”.

Mientras espera la asistencia directa, Guaidó sigue siendo lo que siempre ha sido: el proyecto favorito de cínicas fuerzas extranjeras. “No importa si se estrella y se quema después de todas estas desventuras”, dijo Sequera sobre la figura del golpe, “para los estadounidenses, es prescindible”.

Max Blumenthal is an award-winning journalist and the author of several books, including best-selling Republican Gomorrah, Goliath, The Fifty One Day War, and The Management of Savagery. He has produced print articles for an array of publications, many video reports, and several documentaries, including Killing Gaza. Blumenthal founded The Grayzone in 2015 to shine a journalistic light on America’s state of perpetual war and its dangerous domestic repercussions.

Dan Cohen is a journalist and filmmaker. He has produced widely distributed video reports and print dispatches from across Israel-Palestine. Dan is a correspondent at RT America and tweets at @DanCohen3000.

El fin del Nuevo Orden Mundial

Project Weeping Angel regresa con un video enfocado en cómo se estaría echando abajo el Nuevo Orden Mundial, usando material de Q (y SerialBrain2). Entre otras cosas se enfoca en tres familias que considera malvadas: La Casa de Saud, la Casa de Rothschild, y la familia Soros. Habla de las tres, incluyendo aspectos de su religión cananita, la pedofilia de los huéspedes de Epstein, y otras historias del Cabal. Seguir con subtítulos y traducción.

Ya ni lo ocultan, solapan o diluyen. El Nuevo Orden Mundial (desde ahora NOM) es un hecho (en cuanto estado mental alienado, filosofía de muerte o mero sentir negativo) al que con fe ciega se han postrado la mayoría de nuestros coetáneos, incapaces no ya de estructurar una crítica mínimamente satisfactoria del mismo, sino de repeler en su fuero interno esta amenaza invisible en alza, acaso más letal y devastadora que la peste negra. La apostasía de las masas y la democratización del redivivo culto al becerro de oro así lo han propiciado.

Ya ni lo ocultan, solapan o diluyen. El Nuevo Orden Mundial (desde ahora NOM) es un hecho (en cuanto estado mental alienado, filosofía de muerte o mero sentir negativo) al que con fe ciega se han postrado la mayoría de nuestros coetáneos, incapaces no ya de estructurar una crítica mínimamente satisfactoria del mismo, sino de repeler en su fuero interno esta amenaza invisible en alza, acaso más letal y devastadora que la peste negra. La apostasía de las masas y la democratización del redivivo culto al becerro de oro así lo han propiciado.

Pese a ello, el NOM ha sido herido. Nosotros, supuesta masa de perdición, sólo alcanzamos a ver las heridas externas y superficiales de esta entelequia devenida Leviatán… pero en sus órganos más vitales, el engendro sufre desgarros y escisiones que amenazan su pervivencia en el tiempo. Propondremos para ilustrar el caso, el manido ejemplo del iceberg: la punta que emerge de las aguas en cuanto realidad visible nos permitirá aproximarnos al cuerpo no visible. No es el nuestro un trabajo sistemático, sino aproximativo, por tanto no exento de margen de error. Sin más preámbulos, comencemos:

UNO: comprender del NOM presupone comprender y asumir el nuevo paradigma político en curso: el viejo conflicto maniqueo-dualista de las “derechas” y las “izquierdas” ha quedado virtualmente obsoleto y superado; el nuevo conflicto debe plantearse (para resultar inteligible) en cuestión de soberanismo frente a globalismo.

DOS: el NOM es un sistema múltiple de estructuras de poder entrelazadas y disociadas que convergen en un único fin supremo de naturaleza luciferina, a saber: el establecimiento de un gobierno mundial (como única institución macro-estatal) cuyo objetivo es el control de todos los recursos existentes, no ya solo materiales y humanos, sino intelectuales e incluso espirituales; un sistema cuyos principales enemigos son Jesucristo y su Iglesia, y que hasta hace no mucho trabajaba oculto y desconocido del mundo, a la sombra de la sombra, con una “hoja de ruta” milimétricamente planificada y establecida, y cuyos propósitos vienen cumpliéndose, a piñón fijo, desde 1789 (p. ej. las tres guerras mundiales planificadas por Albert Pike).

TRES: a la pregunta de qué o quiénes constituirían este sistema de estructuras polimorfas, haríamos bien en imaginar una pirámide jerárquica con varios niveles o alturas, por ejemplo doce, de menor a mayor poder/entidad en su recorrido ascensional y de subordinación; a falta de datos más fidedignos, remitiremos aquí al lector al organigrama -no exento de confusión y ambigüedades- diseñado por el analista político Alexander Backman; dada su prolijidad y ante la posibilidad de cometer algún error, omitiremos los once niveles superiores, subrayando tan sólo el escalafón más bajo, la base de la pirámide, es decir la borregiza, ese rebaño constituido por más de 7.400 millones de cabezas de “ganado” humano (“almas encarnadas controladas tecnológica-mente”, “consumidores inservibles”, etc.), es decir las cobayas del laboratorio.

CUATRO: al observar dicha pirámide de poder y subordinación, el lector podrá deducir, a tenor de la misma, los siguientes puntos de integración, cohesionados en un fin común:

  1. a) que existe una conspiración internacional de signo sionista muy avanzada en marcha, en los niveles más altos de la estructura;
  2. b) que dicha conspiración dirige/articula otras tantas conspiraciones llevadas a cabo por sociedades masónicas y paramasónicas con el poder suficiente como para controlar y dirigir desde la sombra de la sombra los organismos internacionales; y
  3. c) que dichos organismos internacionales manipulan e influyen a su vez, (fagocitados en un entorno de gran confusión), las instituciones de los estados soberanos en todas y cada una de las parcelas de su vida política, económica, social y religiosa.

CINCO: siguiendo aquí al analista Manuel Galiana Ros, el objetivo empírico-pragmático de este complicadísimo galimatías consistiría ante todo en alcanzar cuatro objetivos prioritarios, a saber:

  1. a) derrotar y disolver los Estados nacionales soberanos;
  2. b) imponer su criterio de qué es la moneda (como bien en sí mismo);
  3. c) destruir todas las instituciones fundamentales de la sociedad; y
  4. d) extirpar de las sociedades los valores éticos y morales, demoliendo primero los fundamentos de la Ley Natural como previo paso hacia el estado amoral-nihilista.

Unos objetivos prioritarios, es verdad, más o menos avanzados en los diferentes lugares del globo, pero que alcanzan en ese siniestro laboratorio que es la UE uno de sus más avanzados grados de implementación: gran pérdida de soberanía de los países miembros, el euro como moneda común, instituciones secuestradas por las oligarquías del contubernio, sociedades devastadas en el plano moral y religioso, etc.

SEIS: vemos así como el NOM luciferino pretende derribar y sustituir el Viejo Orden Cristiano del orbe, eliminándolo finalmente. Hablamos, obviamente, de un proceso de siglos de hundimiento en los abismos de la negación del ser. Un proceso de siglos de lo que se ha llamado “infiltración judeo-masónica” (Vázquez de Mella: “La logia masónica es el atrio de la sinagoga”), y que ha arrojado a la historia en los últimos tiempos sucesos luctuosos para la Cristiandad, tales como la Revolución Francesa, la caída de las últimas monarquías europeas, las dos guerras mundiales del siglo XX, el triunfo del comunismo en Rusia, en fin, una catarata de ataques debilitantes cuyo propósito manifiesto ya explicitó Alfred Naquet en 1901, citado por Galiana: “Sobre los escombros de las patrias destruidas se fundará la República de los Estados Unidos de la Civilización […] con la llegada del definitivo Mesías de la Humanidad y el triunfo del sueño judío que data de hace 3.000 años”.

SIETE: en consecuencia y por todo ello, el NOM no es suposición hipotética, sino hecho irrefutable de perenne actualidad, y por ello mismo de todo punto minimizado por los medios de comunicación de masas por él dirigidos (se estima que entre el 80 y el 90 % de los medios de comunicación están en manos del Sistema). Vayamos por curiosidad a la enciclopedia digital del NOM, la manipuladora Wikipedia: bastará ver, en la entrada relativa al “NOM”, cómo dicho supuesto es directamente etiquetado en la sección de “Teoría de Conspiración”. ¿Qué no es esto sino desinformación químicamente pura, en un medio cuyo fin, pretendidamente, es informar?

OCHO: en cuanto al término “Nuevo Orden Mundial”, éste fue acuñado por el célebre masón judío Adam Weishaupt, a la sazón fundador de la Orden de los Perfectibilistas (Illuminati); no nos sorprende nada confirmar cómo los presupuestos de dicha Orden Illuminati coinciden en todas sus partes con los presupuestos del NOM; veamos:

    1. a) fin de los gobiernos soberanos; los miembros de la secta, haciendo uso y abuso de sus múltiples poderes, generarán toda suerte de conflictos que conducirán hacia el consiguiente caos: así se avanza hacia el gobierno único mundial;
    2. b) fin de la propiedad privada y de la herencia, con la finalidad de que el poder económico único esté en las mismas manos, a saber, los adherentes y miembros de la secta;
    3. c) fin del concepto de nación, eliminando las muchas nacionalidades y extirpando de las humanas mientes las ideas de patria y patriotismo, generando al cabo de pocas décadas una masa amorfa y degradada de desarraigados (Barrès) sin otra patria que su propia piel (Malaparte), teniendo a mano individuos dóciles y sumisos al Sistema;
    4. d) fin de la familia tradicional, último gran escollo hacia el NOM, con la destrucción del matrimonio cristiano primero, como previo paso hacia el simulacro de la comuna, es decir la apoteosis de la inmoralidad;
    5. e) fin de la religión, especialmente la Católica, fomentando los sincretismos disolventes como antesala hacia la religión única, una teología humanista que encuentra en nuestros días su más plena plasmación antropológica en el New Age, devastadora amalgama de credos orientales, teosofía y doctrinas masónicas, promotora del panteísmo combinado con diversas espiritualidades gnósticas.

NUEVE: ante este tétrico panorama, el historiador honrado (legítimo), ansioso por descifrar la verdad en toda su polícroma crudeza, bien hará en preguntarse: ¿es de recibo estudiar la historia del Occidente de los tres últimos siglos sin hacer siquiera una sola mención a este proyecto masónico del NOM? Por caridad, ¿es aceptable? Ante el precipitado devenir de los acontecimientos, ante el confusionismo reinante en los relatos modernos históricos, ante el casi infinito conjunto de piedras de un arco desmesurado, el historiador contaminado por las más inconexas narrativas oficiales, debe preguntarse: ¿cuál de dichas piedras es la Piedra clave que sostiene el arco? ¿Cómo se llama? Mejor, ¿cuál es su nombre técnico? A estas alturas, la respuesta es clara.

DIEZ: es, en fin, el sionismo financiero mundial el cerebro del NOM, que a su vez maneja a sus anchas a la masonería, en cuanto instrumento pretendidamente secreto de éste. Con la masonería esparcida por el globo infiltrando los gobiernos y las instituciones (en el caso español, p. ej., el profesor Alberto Bárcena confirmó que no hay fuerza política del arco parlamentario español que no tenga masones entre sus miembros), con el marxismo cultural por bandera en el burdel de Occidente, los peligros son muchos e impredecibles. Enumeraremos a continuación algunas de las tácticas y de los propósitos del NOM en su proyecto de destruir Europa, es decir la Cristiandad, la Civilización. Para ello, está siendo llevado a cabo:

aipac-conf

      1. a) La imposición del relativismo moral a las masas y su consiguiente aceptación, modificando hábitos y conductas, pervirtiendo las costumbres, socavando la familia, alienando en suma los recursos humanos existentes, a través de políticas socialdemócratas o liberales (cara y cruz de la misma moneda maldita, suministrada por el mismo prestamista);
      2. b) El completo “eclipse” de la Iglesia Católica, que es la Fe, y por lo tanto Europa (Hilaire Belloc), sustituida progresivamente (no tanto desde fuera como desde dentro) por una seudo-Iglesia o Neo-Iglesia en la que el Dogma aparezca totalmente irreconocible, de puro perturbado. Este “eclipse”, lento pero inexorable, tuvo su primer golpe traumático con la Reforma del lujurioso Lutero, sentando las bases de la progresiva protestantización de los católicos, hasta que no subsista más que una ínfima remanente (que será la auténtica Iglesia de Cristo, la Iglesia Católica eclipsada).
      3. c) El denominado genocidio blanco, implantando definitivamente el ya clásico Plan Kalergi, pero corregido y aumentado: fomentando el aborto entre la población autóctona; la invasión del Tercer Mundo (escenario ya dibujado por Jean Rapsail en su novela El campamento de los santos) y el mestizaje forzoso a través del multiculturalismo y los concubinatos mixtos; la promoción del Islam como parte de la cultura europea (Ángela Merkel); la legitimación del racismo antiblanco dentro de la propia Europa cual colofón de la denominada “Gran Sustitución” (francamente exitosa en la luterana Suecia, nación que hacia el año 2030 ya formará parte de los países del Tercer Mundo); la esterilización de la población a través de la alimentación (vía transgénicos), el envenenamiento de las aguas (flúor), etc. Se procede con esta ingeniería social a borrar del suelo europeo la población autóctona blanca. Los estudios más alarmistas pronostican que, a este paso, el genocidio blanco se habrá consumado en toda su plenitud hacia el año 2300. Para criminalizar este tipo de críticas contra el genocidio blanco, por supuesto, los voceros de la “Gran Sustitución” (en su mayoría blancos de izquierda alienados en las consignas del marxismo cultural) ya han adoptado un vocabulario demonizador bastante efectivo en los medios, tildando al crítico de sus pretensiones genocidas de “antisemita”, “racista”, “xenófobo”, “nazi”, “fascista”, “islamófobo”, etc., etc.; así proceden estos perversos tontos-útiles de George Soros.

Finalmente, y liquidado el capital espiritual europeo, ya sólo quedaría extender dicho genocidio al resto del orbe, reduciendo la población mundial a unos 500 millones de habitantes (!), según las proyecciones canónicas surgidas tras la Conferencia de Bucarest (1974). Para ello los “amos del mundo” (en feliz expresión de Cristina Martín) podrán valerse de las tácticas típicas (guerras demográficas, planificación familiar, políticas totalitarias, etc.) o de otras nuevas (incubando nuevas enfermedades mortales de diseño, pandemias, guerra bacteriológica, etc.) Este inenarrable proceso, a largo plazo, llevará algunos siglos en el mejor de los supuestos ideales.

CODA: Pero no todo está perdido, puesto que el NOM, como ya advertimos al inicio de esta síntesis de vulgarización, está herido, profundamente herido, y por tanto abocado al fracaso. ¡Todavía no tiene el control sobre nuestro libre albedrío! (algo que el transhumanismo, ineficazmente, pretende abolir). Pero en su criminal periplo, qué duda cabe, los daños que puede causar (y que de hecho ya está causando) son incalculables.

Sin embargo, detrás de toda esta maquinaría imponente, no late tanto una cuestión político-económica como TEOLÓGICA.